


Argentina importa más carne mientras aumenta sus exportaciones
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- Las importaciones de carne vacuna podrían superar las 50.000 toneladas durante 2026.
- El USDA proyecta 70.000 toneladas de carne importada para 2027.
- Brasil se convirtió en el principal proveedor externo del mercado argentino.
- Los cortes importados llegan tanto para la industria como para el consumo minorista.
- El consumo interno de carne vacuna cayó a niveles mínimos de las últimas dos décadas.
- Las exportaciones crecieron mientras la cuota preferencial argentina en Estados Unidos ya fue considerada agotada.
La Argentina, uno de los principales productores y exportadores mundiales de carne vacuna, atraviesa una situación particular: mientras las ventas externas alcanzan niveles elevados, las compras de carne en el exterior crecen con fuerza y comienzan a adquirir un peso cada vez mayor en el abastecimiento del mercado interno.
Las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estiman que durante 2026 las importaciones de carne vacuna equivalente res con hueso llegarán a unas 50.000 toneladas, más del doble de las 24.000 toneladas registradas en 2025. Para 2027, la previsión asciende a 70.000 toneladas, el volumen más elevado de toda la serie.
El cambio representa una transformación en un mercado donde las importaciones fueron históricamente marginales. El proceso comenzó a acelerarse hacia fines de 2025, especialmente con el ingreso de cortes enfriados de mayor valor provenientes principalmente de Brasil, con Paraguay y Uruguay como proveedores complementarios.
La carne importada tiene dos destinos principales. Una parte corresponde a cortes congelados utilizados por la industria para elaborar hamburguesas y salchichas, una demanda que creció junto con el consumo de esos productos. La otra está integrada por cortes enfriados de mayor valor, entre ellos lomo, nalga, cuadrada, colita de cuadril, bola de lomo y aguja, que comenzaron a incorporarse a la oferta de grandes frigoríficos y cadenas de supermercados.
Incluso el asado de tira, uno de los cortes más tradicionales de la mesa argentina, comenzó a comercializarse en algunos establecimientos con origen importado. El principal atractivo es el precio: los cortes provenientes del exterior pueden costar entre 25% y 35% menos que productos argentinos comparables.
El crecimiento de las importaciones ocurre, además, en un contexto de menor faena. Para este año se proyecta una faena de 12,7 millones de animales, por debajo de los 13,6 millones de 2025. Sin embargo, la producción no cae en la misma proporción debido al aumento del peso promedio de las reses, que alcanzó un récord de 244 kilos en julio, impulsado por una mayor utilización de los feedlots.
En ese escenario, la carne importada puede contribuir al abastecimiento interno y permitir que una mayor proporción de la producción argentina sea destinada a la exportación. La diferencia de valores entre ambos mercados constituye uno de los elementos que explican esta dinámica.
Mientras tanto, el consumo interno atraviesa una fuerte contracción. El USDA estima que durante 2026 el consumo doméstico alcanzará 2,28 millones de toneladas, frente a 2,396 millones en 2025. El consumo anual por habitante bajaría de 50,6 a 47,4 kilos.
Los datos de la industria muestran una reducción todavía mayor. En agosto, el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 46 kilos por habitante, un descenso interanual de 9,5% y el nivel más bajo desde 2005. Entre enero y agosto, el consumo aparente acumulado alcanzó 1,377 millones de toneladas, casi 176.000 toneladas menos que durante el mismo período de 2025.
La evolución de los precios ayuda a explicar la retracción. En agosto, la carne vacuna aumentó 51,2% interanual, por encima del 33,7% registrado por la inflación general. Algunos de los cortes con mayores incrementos fueron la carne picada común, el asado, el cuadril, la nalga y la paleta. Al mismo tiempo, el pollo se aproximó al nivel de consumo per cápita de la carne vacuna.
En el frente externo, la situación es diferente. Las exportaciones crecieron 6,5% interanual durante los primeros ocho meses de 2026, mientras que la cuota preferencial otorgada por Estados Unidos a la Argentina pasó de 20.000 a 100.000 toneladas anuales y ya fue considerada agotada por las autoridades.
En julio, las exportaciones de carne vacuna generaron u$s446,6 millones, un 34% más que en igual mes de 2025. China concentró el 35,3% de la facturación, seguida por Estados Unidos con 20,8% e Israel con 20,1%.
Los datos oficiales disponibles muestran que el fenómeno importador ya está en marcha. Entre enero y mayo ingresaron 10.514 toneladas de carne vacuna, un 67% más que en igual período de 2025. Brasil concentró el 85% de ese volumen y se consolidó como el principal proveedor externo.
Si bien el ritmo registrado hasta mayo todavía se encuentra por debajo del necesario para alcanzar las 50.000 toneladas proyectadas por el USDA para todo 2026, la segunda mitad del año será determinante. Para 2027, de cumplirse la previsión de 70.000 toneladas, la carne importada aportaría alrededor de 1,5 kilos al consumo anual por habitante y alcanzaría su mayor participación histórica en el mercado argentino.




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