La compra de dólares para ahorro rozó los US$2.900 millones y un tercio quedó fuera del sistema financiero

ECONOMÍA02 de noviembre de 2026 Agencia de Noticias del Interior

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  • La compra neta de dólares para ahorro alcanzó los US$2.896 millones en septiembre, apenas por debajo del registro de agosto.
  • Un tercio de las divisas adquiridas quedó fuera del sistema financiero, mediante operaciones contabilizadas como Formación de Activos Externos.
  • Otro tercio permaneció en bancos locales y el restante se destinó a gastos de servicios y consumos corrientes.
  • La cuenta corriente del Banco Central registró un superávit de US$1.521 millones, impulsado por el comercio de bienes.
  • Los pagos de deuda pública generaron una salida neta de US$1.531 millones y el déficit de servicios trepó a US$1.061 millones.
  • Las reservas internacionales brutas disminuyeron US$2.167 millones durante septiembre, en un contexto de importantes demandas de divisas.

La demanda de divisas por parte de los argentinos volvió a representar uno de los principales factores de presión sobre el mercado cambiario durante septiembre. Las compras de dólares para atesoramiento se mantuvieron prácticamente en los mismos niveles que el mes anterior y alcanzaron casi los US$2.900 millones, mientras que una proporción creciente de esas operaciones terminó fuera del circuito financiero formal. Al mismo tiempo, los pagos de deuda pública y el deterioro de la cuenta de servicios profundizaron las salidas de divisas y contribuyeron a una caída de las reservas internacionales.

De acuerdo con el Balance Cambiario difundido por el Banco Central (BCRA), las personas humanas realizaron compras netas de billetes y divisas sin fines específicos por US$2.896 millones durante el noveno mes del año. El resultado fue apenas inferior a los US$2.933 millones registrados en agosto, aunque superó el promedio mensual de 2026, ubicado en US$2.735 millones.

En el segmento correspondiente a la adquisición de billetes, la autoridad monetaria contabilizó 1,6 millones de compradores, unos 100.000 menos que durante agosto. En sentido contrario, la cantidad de vendedores ascendió a 758.000, lo que representó un incremento de aproximadamente 24.000 operaciones respecto del período anterior.

Sin embargo, el dato que generó mayor atención no estuvo relacionado con el volumen total de las operaciones, sino con el destino de las divisas adquiridas. Según las estimaciones del organismo monetario, aproximadamente un tercio de los dólares comprados durante septiembre terminó contabilizado como Formación de Activos Externos (FAE), una categoría que refleja la salida de recursos hacia activos fuera del sistema financiero local.

Se trata de la proporción más elevada desde las elecciones legislativas de 2025 y representa una señal de que una parte significativa de los ahorros continúa buscando refugio fuera de los bancos argentinos.

La distribución de las compras mostró que otro tercio de las divisas permaneció depositado en entidades financieras locales, mientras que el segmento restante se destinó a cubrir consumos de servicios y otros gastos corrientes mediante tarjetas y débitos bancarios.

El economista Federico Machado consideró que la adquisición de dólares por parte de los particulares no representa necesariamente un problema mientras el mercado cambiario conserve su equilibrio y las divisas permanezcan dentro del sistema. No obstante, advirtió sobre la dinámica que se produjo durante septiembre.

Según su interpretación, el esquema actual obliga a los exportadores a liquidar sus ventas externas en pesos, pero posteriormente parte de esos recursos vuelve a transformarse en demanda de dólares. En ese contexto, vinculó el crecimiento de la Formación de Activos Externos con el fuerte desempeño de las exportaciones.

La deuda y los servicios también presionaron sobre las reservas

El comportamiento de las compras particulares no fue el único factor que incidió sobre el balance cambiario. Durante septiembre, la cuenta corriente del BCRA registró un superávit de US$1.521 millones, el resultado positivo más importante desde mayo, cuando se concentraba el ingreso de divisas correspondiente a la cosecha gruesa.

Ese desempeño estuvo respaldado principalmente por el saldo favorable del comercio de bienes. Sin embargo, el resultado positivo de la cuenta corriente no alcanzó para compensar los movimientos negativos registrados en otros componentes del balance.

La cuenta capital presentó un déficit de US$3.185 millones, el mayor desde junio. Dentro de ese resultado se destacó el saldo negativo de US$1.531 millones correspondiente a las operaciones de deuda pública, que incluyeron tanto cancelaciones netas de capital como pagos de intereses.

El volumen de dólares destinado al ahorro privado también fue puesto en perspectiva por el economista salteño Emiliano Estrada. Según sus cálculos, las compras privadas acumuladas desde abril de 2025 alcanzaron los US$54.186 millones, una cifra equivalente a 3,5 veces los desembolsos recibidos del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del programa de financiamiento vigente, que totalizaron US$15.512 millones.

Otro componente que mostró un deterioro significativo fue el intercambio de servicios. El déficit de ese rubro llegó a US$1.061 millones, el nivel más elevado desde abril de 2025. La mayor salida neta de dólares por turismo explicó buena parte del resultado, aunque también incidieron otros conceptos.

Entre ellos sobresalieron los pagos por utilización de propiedad intelectual, que alcanzaron un máximo histórico y agregaron presión sobre la demanda de divisas.

La combinación de estos movimientos tuvo un impacto directo sobre la posición externa del país. Durante septiembre, las reservas internacionales brutas del Banco Central disminuyeron US$2.167 millones.

El balance del mes dejó así una situación con dos tendencias simultáneas: un superávit comercial de bienes que permitió sostener el resultado positivo de la cuenta corriente y una elevada demanda de dólares vinculada con el ahorro privado, la deuda y los servicios. La evolución de estos factores seguirá siendo determinante para la capacidad del Banco Central de preservar sus reservas y mantener la estabilidad cambiaria.

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