El Gobierno define el temario de las extraordinarias, pero bajan las posibilidades de sesionar por la crisis política

POLÍTICA Por David Cayón*
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Alberto Fernández anunció que iba a llamar a sesiones extraordinarias. Lo hizo a través de sus redes sociales y sin consultar a los principales referentes de las cámaras en el Congreso de la Nación.

En la secretaría de Legal y Técnica en la planta baja de la Casa Rosada trabajan en el Decreto de Necesidad y Urgencia por el cual se hará el llamamiento, mientras espera que el despacho presidencial defina fechas y temario a tratarse, que sería publicado en los próximos días. Sin embargo, las posibilidades de que se realice la voluntad presidencial parecen muy pocas.

El temario que el mandatario enviará al Congreso tiene como punto principal el tratamiento de una modificación en la Ley de Presupuesto para poder hacer frente al pago de coparticipación que la Corte Suprema exige que se le pague a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

A esto se le sumará seguramente el proyecto de ley de exteriorización de capitales -blanqueo- en el que trabaja el Ministerio de Economía y el Monotributo tech, tres nuevas categorías exclusivas para la exportación de servicios de hasta 30.000 dólares.

Pero el conflicto principal no será el temario, que en el caso de extraordinarias es exclusivo del Ejecutivo, sino el escenario que se vive hoy en el Congreso de la Nación y el antecedente de extraordinarias del 2022, cuando existió el mismo llamamiento y no se logró .

La intención de la Casa Rosada es llamar a sesionar en enero, algo que varios legisladores entienden que será, como mínimo, complicado. “Hay mucha gente que ya tiene sus vacaciones y a eso se le suma los problemas logísticos de movilizar a los diputados y senadores de las provincias más lejanas”. Esto podría hacer cambiar de opinión al Presidente y que cite para febrero. “Hay que esperar el DNU”, repiten

El eje principal es que el Congreso está paralizado. El diálogo entre el bloque del Frente de Todos y el de Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados está dinamitado desde la última sesión en donde, a los gritos, ambos bandos se acusaron de no respetar los acuerdos y ya hay pedidos de expulsión.

“El diálogo existe entre los presidentes de los bloques porque eso no se corta, pero es muy difícil hacia abajo. Está todo roto”, explicó un legislador de amplia trayectoria. “A esto se le suma el modo electoral. El desdoblamiento de elecciones en muchas provincias hace que arranque muy temprano el calendario y con eso cambia mucho las relaciones dentro del Palacio Legislativo”, agregó.

Es tan tirante la relación que la última sesión en la que había temas de consenso y acuerdos políticos no fue suficiente para alcanzar el quorum. El Frente de Todos llevó al recinto varios temas, entre ellos la creación de ocho universidades y una nueva moratoria previsional. Y, según anunció el presidente del bloque del FdT, Germán Martínez, lo hizo con un acuerdo con el bloque Evolución, que le aseguraba el número.

Sin embargo, ese día quedó claro que no hay margen para nada y que el modo electoral llegó para quedarse. En el caso de Juntos por el Cambio se traduce en una línea más dura: la negativa de colaborar con el número para sesionar.

Esto también se verá en la discusión que la Casa Rosada va a proponer en el Congreso para pagarle a CABA. Por un lado, podría ser una modificación del Presupuesto que impactará en el resto de las jurisdicciones, ya que significará un recorte en algún programa del Estado Nacional. La otra opción es la creación de un impuesto -se estudia que sea al juego- algo que se niegan repitiendo como un dogma respecto de la presión fiscal.

 

 

* Para www.infobae.com

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