Un REPO de u$s3.000 millones para ganar tiempo y blindar pagos de deuda

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El Gobierno tomó un crédito REPO por u$s3.000 millones para asegurar pagos inmediatos de deuda.
  • La ampliación del monto respondió a demoras operativas en el ingreso de dólares por privatizaciones.
  • La operación se garantizó con bonos BONARES y se pactó a una tasa anual de 7,4%.
  • Los fondos fortalecen las reservas brutas del BCRA sin afectar las netas ni el mercado cambiario.
  • El REPO gana relevancia ante las demoras en la revisión y los desembolsos del FMI.
  • Las reservas brutas alcanzaron u$s44.187 millones, el nivel más alto en tres años.

El Ministerio de Economía y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretaron un crédito REPO por u$s3.000 millones con un consorcio de bancos internacionales, en una operación que funcionó como un salvavidas financiero para asegurar el cumplimiento de vencimientos inmediatos de deuda y reforzar la posición de reservas en un contexto externo todavía incierto.

La operación tuvo un componente de urgencia. La línea original prevista era menor, pero debió ampliarse en u$s1.000 millones adicionales ante una restricción puntual de liquidez. El Gobierno debía depositar antes de la medianoche el monto total correspondiente al pago de un vencimiento de deuda en el Bank of New York Mellon. Sin embargo, a esa hora aún no había ingresado al sistema la totalidad de los u$s707 millones provenientes de la privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue. Aunque esos fondos terminaron acreditándose sobre el final del día, ya no había margen operativo para girarlos al exterior, lo que forzó a ampliar el monto del REPO.

El acuerdo fue cerrado con seis entidades financieras internacionales de primera línea y se estructuró utilizando como garantía parte de la tenencia de bonos BONARES con vencimiento en 2035 y 2038. La tasa pactada fue de 7,4% anual, un costo que el equipo económico considera razonable en función del acceso limitado al crédito externo y del objetivo de evitar tensiones en el mercado cambiario.

Desde el punto de vista técnico, el REPO tiene una característica clave: los dólares ingresan directamente a las reservas brutas del BCRA sin afectar las reservas netas. Esto permite fortalecer el balance de la autoridad monetaria sin generar ruido en el frente cambiario ni comprometer la estrategia de normalización financiera que el Gobierno viene impulsando desde el inicio de la gestión.

La decisión adquiere mayor relevancia en un escenario marcado por las demoras en la revisión de fin de año del programa con el Fondo Monetario Internacional. El organismo aún no aprobó el segundo waiver consecutivo por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas ni confirmó el desembolso pendiente de alrededor de u$s1.050 millones, originalmente previsto para el 23 de enero. A esto se suma la postergación de la misión técnica del FMI, que recién llegaría a Buenos Aires en marzo, dilatando la evaluación presencial y cualquier giro de fondos asociado.

En ese contexto, el REPO aparece como un mecanismo puente para atravesar el primer trimestre del año sin sobresaltos financieros. Desde el Gobierno subrayan que se trata de una herramienta preventiva y no de un parche improvisado, alineada con la estrategia de recomposición del balance del BCRA y de fortalecimiento de las reservas internacionales.

La operación se complementó con otros ingresos recientes. El canon de concesión y la transferencia de acciones derivadas de la privatización de las represas del Comahue aportaron cerca de u$s707 millones, mientras que el BCRA registró compras netas en el mercado cambiario por u$s83 millones el martes y u$s21 millones el lunes previo. Como resultado, las reservas brutas aumentaron en u$s787 millones y cerraron en u$s44.187 millones, el nivel más alto de los últimos tres años.

Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, insistieron en que el país cuenta con los instrumentos necesarios para afrontar los compromisos financieros del primer trimestre. El argumento oficial se apoya en tres pilares: el superávit fiscal consolidado, los ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones y el uso de mecanismos financieros como el REPO para administrar los tiempos de la liquidez.

Más allá del alivio inmediato, la operación deja en evidencia las limitaciones que aún enfrenta la Argentina para acceder a financiamiento externo en condiciones más holgadas. También refleja la estrategia oficial de ganar tiempo, cumplir con los pagos y llegar con mayor fortaleza a la renegociación con los organismos internacionales, en un escenario donde la acumulación de reservas sigue siendo uno de los principales desafíos macroeconómicos.

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