



- La producción industrial cayó 4,2% interanual en agosto y acumuló una baja del 1,2% en ocho meses.
- La actividad fabril registró en agosto su peor resultado interanual desde febrero.
- La medición desestacionalizada mostró una caída del 0,9% frente a julio y tres meses consecutivos de retrocesos.
- La industria automotriz acumuló una contracción del 17,4% en los primeros ocho meses del año.
- La refinación de petróleo creció 9,1% y se mantuvo entre los principales sectores industriales positivos.
- La recuperación industrial iniciada en noviembre de 2025 se interrumpió en abril y desde entonces la actividad mantiene una tendencia descendente.
La industria volvió a mostrar señales de deterioro durante agosto y profundizó una tendencia negativa que se viene observando en los últimos meses. El Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por FIEL registró una caída interanual del 4,2%, el peor resultado desde febrero, mientras que el acumulado de los primeros ocho meses del año mostró una contracción del 1,2%.
El comportamiento reciente también encendió señales de alerta. En la medición desestacionalizada, la actividad fabril cayó 0,9% respecto de julio y acumuló tres meses consecutivos de bajas. La continuidad de esta tendencia marca un escenario de debilidad para buena parte del entramado industrial, después de una recuperación que había comenzado hacia fines de 2025.
El desempeño de la industria continúa mostrando diferencias importantes entre los distintos sectores. Mientras algunas actividades vinculadas con la energía y los alimentos mantienen resultados positivos, una parte significativa de la manufactura permanece en contracción. La evolución de agosto volvió a poner en evidencia esa disparidad dentro de la actividad productiva.
Entre los sectores con mayores dificultades aparece la industria metalmecánica, que registró durante agosto uno de los retrocesos más pronunciados. La actividad se vio afectada por la menor producción de maquinaria agrícola, autopartes y bienes durables destinados al mercado interno.
La industria automotriz también atraviesa un escenario complejo. Según los datos incluidos en el informe, acumula 14 meses consecutivos de caída, en un contexto caracterizado por la debilidad de la demanda interna y un menor dinamismo de las exportaciones.
Otro de los sectores afectados es el de minerales no metálicos, estrechamente relacionado con la construcción. La menor comercialización de insumos se combina con expectativas empresarias desfavorables sobre la evolución de la actividad durante los próximos meses.
En el acumulado de los primeros ocho meses del año, la industria automotriz registra una caída del 17,4%, mientras que los minerales no metálicos retroceden 6,1%. También presentan resultados negativos la producción de cigarrillos, con una baja del 5,2%, y la industria metalmecánica, que acumula una contracción del 3,3%.
El panorama es diferente en algunas ramas específicas. La refinación de petróleo aparece como uno de los principales motores de la producción industrial, con un crecimiento acumulado del 9,1%. De acuerdo con el relevamiento, sus niveles de producción se encuentran próximos a los registrados en los máximos alcanzados durante 2007 y 2008.
Las industrias metálicas básicas también presentan una evolución positiva, con una mejora del 5,6%, mientras que alimentos y bebidas acumulan un crecimiento del 2,8%. Sin embargo, estos sectores no logran compensar el retroceso registrado en otras ramas del entramado fabril.
El informe también destaca que incluso algunas de las actividades que venían funcionando como sostén de la industria mostraron durante agosto un ritmo de crecimiento más moderado que en meses anteriores. De esta manera, la desaceleración no quedó limitada a los sectores que ya presentaban resultados negativos.
Uno de los elementos centrales del diagnóstico está relacionado con el cambio de tendencia registrado durante el año. La recuperación industrial iniciada en noviembre de 2025 se habría interrumpido en abril de este año. Desde entonces, la producción viene mostrando un descenso sostenido.
Según el análisis, el ritmo de contracción registrado desde abril supera al observado en la mitad de los episodios recesivos experimentados por la industria argentina desde 1980. El dato ubica la actual dinámica entre las más pronunciadas de las últimas cuatro décadas.
La evolución industrial se suma así a un escenario en el que otros componentes de la economía real también muestran dificultades. El consumo privado continúa débil y la construcción perdió impulso, mientras la inflación se mantiene por debajo del 2% mensual y el Gobierno sostiene la estabilidad cambiaria como uno de sus principales objetivos económicos.




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