



Hay mucho malestar entre los usuarios del transporte público de Rafaela y también entre los propios choferes. El motivo es un servicio que, lejos de mejorar, parece haber entrado en una etapa todavía más complicada desde el comienzo de los Juegos Suramericanos.
Según pudo saber R24N, los dos colectivos nuevos, que se encuentran entre las unidades más grandes con las que cuenta la ciudad, fueron destinados a trasladar deportistas durante el desarrollo de ODESUR, obligando a reorganizar el esquema habitual del transporte urbano.
El problema es qué pasó con los reemplazos.
En lugar de esas unidades fueron incorporados colectivos más antiguos que, de acuerdo con los reclamos de usuarios y trabajadores, presentan frecuentes desperfectos mecánicos. El resultado sería un servicio todavía más irregular, con esperas que en algunos casos llegan a ser de una hora o más.
Y esto ocurre sobre un sistema que ya había reducido sus frecuencias. Desde agosto, las líneas 1 y 3 pasaron a tener una frecuencia aproximada de 50 minutos, mientras que las líneas 2, 4 y 5 quedaron en torno a los 45 minutos. Además, el servicio dejó de funcionar los sábados.
Es decir: si el colectivo no llega, o llega y se rompe, el usuario queda literalmente a la deriva.
Un problema mucho más serio
Pero hay una situación que, de confirmarse, debería encender todas las alarmas.
R24N recibió información acerca de choferes que estarían conduciendo unidades con el carnet vencido. Incluso se menciona el caso puntual de un trabajador que habría manejado durante tres días con su licencia vencida.
Se trata de una denuncia que deberá ser verificada por las autoridades municipales correspondientes, porque si efectivamente un chofer presta servicio de transporte público con su habilitación vencida, estamos ante algo que excede largamente una discusión sobre frecuencias.
Y aquí aparece otra pregunta inevitable: ¿quién controla?
Porque si buena parte de los inspectores municipales se encuentra afectada al operativo de los Juegos Suramericanos, ¿quién queda controlando el funcionamiento cotidiano del transporte?
Los vecinos no pueden quedar librados a la suerte.
El malestar también llegó a los choferes
El enojo, según pudo conocer R24N, no estaría limitado a los pasajeros.
Los choferes también expresan su disconformidad con el funcionamiento del sistema y, particularmente, con la situación laboral generada a partir de la decisión de la Municipalidad de dejar sin trabajo a cuatro trabajadores contratados, afectando directamente a cuatro familias.
Mientras tanto, el transporte público sigue acumulando problemas.
Primero fueron las modificaciones de frecuencias. Después, la eliminación del servicio de los sábados. Ahora, según los reclamos que llegan a nuestra redacción, unidades antiguas que se rompen, esperas interminables y cuestionamientos sobre los controles.
Entonces habrá que preguntarle al intendente Leonardo Viotti cuál es la prioridad.
Porque gobernar una ciudad no es solamente organizar recitales de cumbia, espectáculos gratuitos o eventos para mostrar una Rafaela linda durante algunos días.
También es garantizar que una persona pueda esperar un colectivo y saber que ese colectivo va a llegar.
Los Juegos Suramericanos van a terminar.
Los recitales también.
Los flashes se apagan.
Y cuando eso ocurra, Viotti va a seguir teniendo que gobernar Rafaela.
El transporte público necesita una revisión total, profunda y urgente. No alcanza con maquillar el problema. Hay que poner los colectivos en condiciones, garantizar frecuencias razonables, controlar las licencias de los conductores y explicar qué está pasando con los trabajadores.
Porque para el vecino que espera una hora en una parada, ODESUR no es la prioridad: llegar a su trabajo, a su casa o al médico sí.
Y eso también es gobernar.
















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