Terminados los Juegos Suramericanos, comienza otra competencia: la de rendir cuentas

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 llegaron a su fin después de dos semanas en las que Rosario, Santa Fe y Rafaela estuvieron en el centro de la escena deportiva continental. El evento dejó infraestructura, exposición internacional y una convocatoria que el Gobierno calificó como histórica. También concentró buena parte de la agenda provincial y política.

Apagadas las luces, comienza otra etapa: conocer cuánto se gastó, cómo se administrarán las obras, qué aportaron Odesur y los municipios, cómo se eligieron los privados que participaron y cuánto dinero público se destinó a promoción y logística.

Son siete preguntas concretas que ahora deberá responder el Gobierno de Maximiliano Pullaro.

Durante quince días pareció que en Santa Fe no existía otra cosa

Los Juegos Suramericanos 2026 ocuparon las calles, los estadios, las transmisiones, las redes sociales y también buena parte de la agenda política provincial.

Rosario, Santa Fe y Rafaela recibieron a más de 4.000 atletas provenientes de 15 países y fueron escenario de una competencia que, según el balance oficial, reunió a unos 3,5 millones de asistentes entre competencias y Fan Fest.

Fueron dos semanas de fiesta deportiva y de una exposición internacional difícil de conseguir para cualquier ciudad por sus propios medios. También quedó infraestructura deportiva, urbana y habitacional que deberá trascender al actual Gobierno y cuya verdadera dimensión podrá evaluarse con el paso del tiempo.

Hay otro elemento que merece ser reconocido: los Juegos atravesaron dos administraciones provinciales.

Santa Fe fue elegida como sede en 2023, durante el gobierno de Omar Perotti, y la organización, las principales inversiones y finalmente la realización quedaron bajo la gestión de Maximiliano Pullaro. Odesur había ratificado por unanimidad la candidatura santafesina presentada por la Provincia y las tres ciudades anfitrionas.

En ese sentido, el evento demostró que determinadas políticas públicas pueden comenzar durante una administración y concretarse durante otra.

Pero terminada la fiesta empieza otra instancia igualmente necesaria: la rendición de cuentas.

Porque durante esas dos semanas buena parte de la agenda cotidiana de problemas provinciales quedó desplazada por los Juegos. Funcionarios de prácticamente todas las áreas participaron de actividades vinculadas al evento, la presencia política fue permanente y hasta la actividad legislativa perdió centralidad mientras las principales figuras del oficialismo recorrían competencias, Fan Fest y escenarios deportivos.

Eso forma parte de una decisión política legítima: durante quince días el Gobierno eligió colocar un acontecimiento internacional en el centro de su agenda.

Ahora corresponde que la misma intensidad utilizada para mostrar los Juegos sea aplicada para explicar sus números.

No se trata de discutir si Santa Fe debía o no organizar los Suramericanos. Tampoco de negar la importancia de haber recibido a miles de deportistas, visitantes y delegaciones internacionales. Mucho menos de desconocer las obras que permanecerán en las tres ciudades.

Se trata de algo bastante más elemental: cuando existe una inversión pública extraordinaria, la transparencia también debe ser extraordinaria.

Y las respuestas no son solamente para los medios de comunicación.

Son para los legisladores que tienen la obligación de controlar al Ejecutivo. Para los contribuyentes que financiaron buena parte de la organización. Para empresarios y emprendedores que quieren conocer cómo se seleccionaron las firmas que participaron. Y, fundamentalmente, para cualquier santafesino que tenga derecho a saber cuánto costó, quién pagó y qué quedará después del evento.

Lo que ya sabemos

Hay algunos números públicos.

La Provincia informó reiteradamente que destinó más de 90 millones de dólares a infraestructura deportiva, habitacional y urbana vinculada con los Juegos, incluyendo US$75 millones de financiamiento otorgado por CAF y aportes del Tesoro provincial.

Las intervenciones incluyeron estadios multipropósito, centros acuáticos, pistas, velódromo, espacios para BMX y skate, infraestructura urbana y villas deportivas.

En Rosario se construyeron el Arena Rosario, el Estadio Multipropósito del Parque Independencia y el Centro Acuático Provincial, además de la Villa Suramericana.

En Santa Fe se realizaron intervenciones en el CARD, un nuevo estadio multipropósito y la Villa Deportiva de Esmeralda Este II.

Rafaela incorporó, entre otras obras, un velódromo cubierto, un estadio multipropósito y espacios para BMX y skate.

También se conoce que buena parte de las viviendas construidas o recuperadas para alojar a los atletas tendrá posteriormente un destino habitacional. En Santa Fe capital, por ejemplo, la Provincia anunció que las 346 unidades de Esmeralda Este II serán adjudicadas a familias después de la competencia.

Pero conocer las grandes cifras de infraestructura no equivale a conocer el costo integral de los Juegos.

Organizar un acontecimiento de esta magnitud implica seguridad, transporte, alojamiento, comunicación, promoción, logística, ceremonias, tecnología, personal, contratación de servicios, traslados, mantenimiento, espectáculos y acuerdos comerciales.

Por eso, el balance definitivo necesita bastante más que una cifra global sobre obras.

1. ¿Cómo se administrarán los nuevos estadios?

La primera pregunta mira hacia adelante.

Santa Fe construyó infraestructura deportiva de una escala inédita y ahora tendrá que definir quién la administrará, cuánto costará mantenerla y bajo qué condiciones podrá utilizarla la comunidad.

¿Los nuevos estadios dependerán directamente del Estado provincial?

¿Serán administrados conjuntamente con municipios, federaciones o asociaciones deportivas?

¿Existirán concesiones a privados?

¿Habrá tarifas para clubes y deportistas?

¿Y cuál será el presupuesto anual destinado al mantenimiento?

La Provincia presentó desde el comienzo esas obras bajo el concepto de “legado”. Odesur también destacó que los escenarios fueron concebidos para continuar fortaleciendo el deporte una vez terminada la competencia.

Ahora habrá que transformar esa definición en un modelo concreto de gestión.

Porque construir un estadio es una inversión extraordinaria. Mantenerlo abierto, equipado y funcionando durante décadas es otra cuenta.

2. ¿Qué pasará con el dinero de las Villas Suramericanas?

Las villas utilizadas por los atletas tienen un destino posterior a los Juegos y varias de las viviendas serán adjudicadas a familias.

La pregunta siguiente es financiera: ¿qué ocurrirá con los fondos que ingresen por esas operaciones?

¿Volverán al sistema provincial de vivienda?

¿Serán utilizados para cancelar parte del financiamiento tomado para las obras?

¿Quedarán afectados a nuevos planes habitacionales?

¿Ingresarán a Rentas Generales?

La Provincia debe presentar no solamente cuántas viviendas se construyeron y quiénes podrán acceder a ellas, sino también cuál será el circuito económico posterior.

Si una infraestructura financiada con recursos públicos genera recupero mediante cuotas o ventas, conocer el destino de esos fondos también forma parte de la rendición de cuentas.

3. ¿Cómo fueron los acuerdos con los privados?

Los Juegos movilizaron una enorme cantidad de empresas, proveedores, patrocinadores y prestadores de servicios.

Por eso, una de las preguntas centrales es conocer cómo se vincularon los privados con la organización.

¿Cuáles fueron los sponsors?

¿Qué aportó cada uno?

¿Hubo aportes económicos, canjes, provisión de servicios o equipamiento?

¿Cuánto dinero obtuvo la organización mediante acuerdos comerciales?

¿Qué contraprestaciones recibieron las empresas?

¿Qué procedimiento se utilizó para seleccionarlas?

El interrogante también alcanza a proveedores y contratistas.

Para empresarios y emprendedores que no participaron, resulta legítimo conocer cuáles fueron las reglas de acceso a esas oportunidades comerciales y si existieron convocatorias públicas, concursos, licitaciones o mecanismos específicos de contratación.

La organización contó además con una Asociación Civil creada específicamente para intervenir en la planificación, ejecución, evaluación y control de contrataciones de bienes, equipamiento y servicios necesarios para los Juegos, en el marco establecido por la legislación provincial.

Precisamente por eso debería resultar posible presentar un informe consolidado de contrataciones, proveedores, patrocinadores, montos y procedimientos utilizados.

4. ¿Cuánto pusieron realmente Rosario, Santa Fe y Rafaela?

La inversión provincial fue ampliamente difundida.

Mucho menos sencillo resulta encontrar una cuenta consolidada que permita conocer cuánto terminó aportando cada uno de los tres municipios anfitriones.

Rosario, Santa Fe y Rafaela participaron de la organización y realizaron obras, adecuaciones urbanas, servicios extraordinarios y tareas vinculadas al desarrollo del evento.

Las tres ciudades también integraron institucionalmente el esquema organizativo de los Juegos.

La rendición final debería discriminar claramente los aportes provinciales de los municipales.

¿Cuánto puso Rosario?

¿Cuánto Santa Fe?

¿Cuánto Rafaela?

¿Qué parte correspondió a obras permanentes y cuánto a gastos operativos extraordinarios?

Solamente con esa información podrá conocerse el verdadero esfuerzo realizado por cada administración local.

5. ¿Cuánto aportó Odesur?

Santa Fe organizó los Juegos de la Organización Deportiva Suramericana, pero otra de las cuentas que debería transparentarse es precisamente la participación económica de Odesur.

¿Cuál fue su aporte financiero directo?

¿Qué servicios, equipamientos o derechos estuvieron a cargo de la organización internacional?

¿Qué costos asumió Santa Fe que habitualmente corresponden al organizador local y cuáles fueron cubiertos por Odesur?

La entidad internacional participó del seguimiento y evaluación de la organización y destacó públicamente la infraestructura desarrollada por la Provincia.

Ahora sería importante conocer también su participación económica dentro del balance integral.

6. ¿Cuánto se gastó en publicidad y cómo se distribuyó?

Durante meses los Juegos tuvieron una presencia intensa en medios de comunicación, vía pública, plataformas digitales y campañas institucionales.

La promoción era parte necesaria de un evento internacional que necesitaba público, difusión y posicionamiento.

Pero justamente por tratarse de recursos públicos corresponde conocer cuánto costó esa comunicación.

¿Cuál fue el gasto total en pauta publicitaria destinado específicamente a promocionar Santa Fe 2026?

¿Qué monto correspondió a medios provinciales y cuál a medios nacionales?

¿Cuánto se destinó a plataformas digitales, producción audiovisual, cartelería y publicidad exterior?

¿Cuánto se les pagó a influencers foráneos que visitaron las sedes para realizar contenidos?

Y existe una segunda pregunta igualmente importante: ¿con qué criterios se distribuyó?

Audiencia, alcance territorial, métricas digitales, cobertura periodística y penetración regional son variables que pueden establecerse objetivamente.

Un informe público permitiría conocer no solamente cuánto se gastó, sino por qué determinados medios recibieron publicidad y otros no.

La transparencia de la pauta oficial no debería depender de quién recibió recursos y quién quedó afuera. Debería ser una regla general.

7. ¿Cuánto costó trasladar delegaciones desde toda la provincia?

Los Juegos no se limitaron a los atletas internacionales.

Durante las dos semanas hubo traslados de delegaciones, instituciones, estudiantes y contingentes provenientes de diferentes localidades santafesinas hacia las sedes y actividades.

La pregunta es cuánto representó esa logística para el Estado.

¿Cuántos colectivos fueron contratados?

¿Qué empresas prestaron el servicio?

¿Mediante qué procedimiento?

¿Cuántas personas fueron trasladadas?

¿Cuál fue el costo total?

La movilización de santafesinos permitió ampliar la participación y acercar el acontecimiento a localidades alejadas de Rosario, Santa Fe y Rafaela.

Eso puede formar parte de una política pública perfectamente defendible. Pero también debe poder medirse.

La Legislatura ya había pedido explicaciones

Las preguntas sobre los números de los Juegos no aparecieron después de la ceremonia de clausura.

En noviembre de 2025, la Cámara de Diputadas y Diputados trató un pedido de informes relacionado con las inversiones realizadas para los Suramericanos.

Entre otras cuestiones, se solicitaba conocer si existían estudios, proyecciones o informes técnicos sobre el retorno económico esperado para la provincia.

Es decir, el interés legislativo por conocer costos, inversiones y beneficios económicos precede a la realización del evento.

Ahora existe una ventaja: los Juegos terminaron.

Ya no corresponde trabajar solamente con presupuestos, estimaciones o proyecciones. Es posible comenzar a trabajar con gastos ejecutados, contratos firmados, ingresos efectivamente percibidos y resultados concretos.

De la fiesta a la rendición de cuentas

Durante quince días Santa Fe mostró estadios llenos, atletas, medallas, Fan Fest y una provincia capaz de organizar un acontecimiento deportivo internacional.

Eso ya forma parte del balance.

La discusión que comienza ahora no necesita negar esas imágenes para formular preguntas. Una administración puede considerar exitoso un evento y, al mismo tiempo, publicar cada peso utilizado para realizarlo.

De hecho, una cosa debería reforzar a la otra.

Si los Juegos fueron la vidriera internacional que el Gobierno sostiene; si la infraestructura constituye efectivamente un legado para las próximas generaciones; si la participación privada se realizó bajo reglas claras; y si los recursos públicos fueron utilizados de manera eficiente, un informe integral permitirá documentarlo.

El Gobierno provincial tiene además una oportunidad: presentar voluntariamente esa información antes de que cada dato tenga que ser obtenido mediante pedidos legislativos, solicitudes de acceso a la información o investigaciones periodísticas.

Los Juegos Suramericanos terminaron el sábado 26 de septiembre.

Las delegaciones se fueron, las competencias finalizaron y los escenarios quedaron.

Ahora comienza otra competencia, menos vistosa pero indispensable para cualquier administración pública: la de rendir cuentas.

Y para el Gobierno de Maximiliano Pullaro hay, por lo menos, siete preguntas esperando respuestas.

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