La bandera de Viotti chocó contra el Concejo y quedó en veremos

RAFAELA R24N

e_1790909866

RESUMEN

  • El Concejo Municipal rechazó el proyecto para oficializar la nueva bandera de Rafaela, dejando sin efecto legislativo el diseño seleccionado por el concurso.
  • El rechazo estuvo acompañado por fuertes cuestionamientos al procedimiento utilizado para elegir la propuesta ganadora.
  • Fabricio Dellasanta sostuvo que hubo fallas en el sistema de votación, diseños repetidos y falta de debate entre los integrantes del jurado.
  • La Cámara de Diseñadores en Comunicación Visual también cuestionó el proceso y reclamó mayor transparencia y una revisión técnica del diseño.
  • Lisandro Mársico, uno de los concejales que acompañó la iniciativa, defendió el procedimiento y cuestionó que las objeciones aparecieran recién cuando el concurso había terminado.

La bandera que había sido presentada como el nuevo símbolo oficial de Rafaela terminó chocando contra una pared en el Concejo Municipal. El proyecto impulsado por el Ejecutivo para oficializar el diseño ganador del concurso no consiguió los votos necesarios y quedó rechazado, abriendo nuevamente una discusión que parecía cerrada: cómo debe elegirse el símbolo que represente institucionalmente a la ciudad.

El dato político de la sesión es contundente: la mayoría del Concejo decidió no validar el resultado del concurso. A partir de ahora, la pelota vuelve al Departamento Ejecutivo, que deberá definir si insiste con un nuevo procedimiento, modifica las condiciones o directamente vuelve a convocar a una instancia para elegir otra bandera.

Y ahí aparece el verdadero problema. Porque la discusión dejó de ser solamente si la bandera gusta o no gusta. Lo que quedó bajo cuestionamiento es el camino recorrido para llegar hasta ella.

Un concurso que terminó cuestionado

El diseño ganador había sido presentado oficialmente el 8 de septiembre. La propuesta de Micaela Fernández plantea una composición horizontal con azul en la parte superior, verde en la inferior y un sector central amarillo, con referencias al cielo, el campo, la producción, la industria y la bandera argentina. El propio Concejo había informado entonces que, antes de convertirse en bandera oficial, debía pasar por la aprobación de los concejales.

Pero cuando llegó el momento de votar, aparecieron objeciones que fueron creciendo durante los días previos.

Uno de los cuestionamientos más fuertes provino de Fabricio Dellasanta, quien sostuvo que el procedimiento tuvo distintas fallas. Según explicó, fue convocado una sola vez como integrante del proceso y posteriormente recibió los diseños para emitir su selección. También afirmó que el sistema utilizado para votar presentó inconvenientes, había propuestas repetidas y no existió una instancia posterior de discusión entre los integrantes del jurado.

Según el relato del edil, se hablaba de 35 diseños, pero una de las banderas aparecía repetida cinco veces y otra directamente no figuraba, dejando el casillero vacío. Para Dellasanta, esas situaciones no son detalles menores sino elementos que afectan la transparencia y la legitimidad del proceso.

Su conclusión fue terminante: “Hay que hacerlo todo de nuevo”.

Dellasanta, además, hizo una aclaración que resulta importante: sus cuestionamientos no apuntaron contra la autora del diseño elegido. Por el contrario, sostuvo que la participante no tiene responsabilidad por las falencias que, según él, tuvo el concurso y que también terminó siendo perjudicada por el procedimiento.

Los diseñadores también pusieron el grito en el cielo

La polémica no quedó encerrada en el Concejo.

La Cámara de Diseñadores en Comunicación Visual, vinculada al Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región, presentó un escrito cuestionando que los profesionales del sector no hubieran sido convocados para intervenir en la elaboración de las bases ni en la selección del símbolo.

La entidad reclamó, entre otras cuestiones, que se hagan públicos los diseños presentados, la integración del jurado, los fundamentos técnicos de la selección y el detalle de los votos emitidos por sus integrantes. También pidió una revisión técnica del diseño ganador.

Los profesionales señalaron que una bandera institucional no es solamente una cuestión estética. Debe contemplar criterios de reproducción, proporciones, colores y utilización en distintos elementos ceremoniales, además de contar eventualmente con un manual de uso.

También señalaron similitudes que distintos sectores habrían advertido entre el diseño elegido y banderas de otras localidades, planteando interrogantes sobre la originalidad de la propuesta.

Mársico defendió el concurso

Pero no todos en el Concejo interpretaron lo ocurrido de la misma manera.

Lisandro Mársico votó a favor de la iniciativa y defendió el proceso. Su argumento fue esencialmente institucional: si había cuestionamientos sobre las reglas o sobre el desarrollo del concurso, deberían haberse planteado cuando el procedimiento estaba en marcha y no cuando ya había un diseño seleccionado.

“Si había irregularidades, ¿por qué no lo cuestionaron antes?”, planteó el concejal.

Mársico sostuvo que cualquier integrante del jurado que hubiera detectado una irregularidad podía haberla planteado y que, de haber ocurrido, el proceso podría haberse detenido. Según su interpretación, nadie hizo esa impugnación durante el desarrollo del concurso.

También respondió al planteo de la Cámara de Diseñadores. Según afirmó, consultó a la Secretaría de Educación y Cultura y recibió como respuesta que los diseñadores habían sido convocados en dos oportunidades pero no concurrieron. Esa versión contrasta directamente con la posición pública de la Cámara, que sostiene que no fue convocada para participar en la elaboración de las bases ni en la selección.

Ahora empieza otra discusión

Con el rechazo del Concejo, Rafaela vuelve a quedar sin una bandera oficial aprobada por ordenanza y el Ejecutivo deberá decidir qué hacer.

El problema ya no parece ser solamente encontrar un dibujo que represente a la ciudad. Después de lo ocurrido, el próximo concurso tendrá que responder primero una pregunta bastante más incómoda: ¿cómo garantizar que el procedimiento sea transparente, técnicamente sólido y aceptado por todos los sectores antes de elegir al ganador?

Porque una bandera puede ser azul, verde, amarilla o tener cualquier otra combinación de colores. Puede gustar más o menos. Eso forma parte de una discusión estética.

Pero cuando se trata de convertir un diseño en el símbolo oficial de una ciudad, el procedimiento importa tanto como el resultado.

Y esta vez, justamente, el procedimiento fue el que terminó haciendo naufragar la bandera.

Ahora será el Ejecutivo de Leonardo Viotti el que deberá decidir si intenta rescatar el concurso, si corrige sus bases o si acepta que, después de todo lo ocurrido, hay que barajar y dar de nuevo.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto
PERIODISMO INDEPENDIENTE