


RESUMEN
- Hugo Menossi confirmó su salida de la coordinación de Vecinales y Participación Ciudadana después de apenas cinco meses en el cargo.
- Aseguró que la decisión responde exclusivamente a “cuestiones personales” y a la incompatibilidad entre la función pública y su actividad privada en seguros.
- Menossi y Germán Bottero negaron diferencias políticas o internas con Leonardo Viotti.
- La explicación deja una pregunta inevitable: si ya sabía que el cargo sería demandante, ¿por qué aceptó incorporarse al Ejecutivo apenas unos meses atrás?
- El dirigente aseguró que seguirá acompañando al oficialismo y colaborando con algunas gestiones pendientes del área.
Un día después de presentar su renuncia como coordinador del Área de Vecinales y Participación Ciudadana, Hugo Menossi apareció junto al secretario de Gobierno y Modernización, Germán Bottero, para explicar que su salida no tiene absolutamente nada que ver con diferencias con Leonardo Viotti, con la conducción municipal ni con ningún supuesto cortocircuito interno.
Todo en orden. Todo tranquilo. Todo por “cuestiones personales”.
Y cuando un político sale rápidamente a aclarar que no pasó nada, que está todo bien y que la decisión es estrictamente personal, uno tiene dos posibilidades: creerle sin preguntar o, como mínimo, hacer algunas preguntas.
Porque la explicación de Menossi tiene un pequeño problema: hace apenas cinco meses que había asumido el cargo.
El dirigente reconoció que su actividad privada en el rubro de seguros le demanda mucho tiempo y que la función pública terminó siendo incompatible con sus obligaciones comerciales. Incluso explicó que antes de incorporarse al gabinete de Viotti ya había hablado sobre esa situación y que sabía que el cargo iba a ser exigente.
Ahí aparece la pregunta que nadie parece querer formular.
¿Entonces qué cambió?
Porque si Menossi ya sabía que tenía una actividad privada que le insumía tiempo, si ya sabía que la coordinación de Vecinales iba a ser demandante y si ya sabía que tendría que atender permanentemente reclamos, reuniones, problemas y pedidos de los barrios, ¿qué descubrió cinco meses después?
¿Le surgió mucho trabajo de golpe?
¿Los rafaelinos descubrieron masivamente el maravilloso mundo de los seguros y comenzaron todos juntos a asegurar automóviles?
¿De repente hubo una explosión de pólizas, accidentes, renovaciones y clientes golpeando las puertas de su comercio?
Porque evidentemente algo pasó. El trabajo privado que estaba ahí antes de asumir el cargo, y que Menossi ya conocía perfectamente, ahora se volvió incompatible con una función que también sabía que iba a ser exigente.
Y ahí es donde la explicación comienza a hacer ruido.
No porque Menossi no tenga derecho a priorizar su actividad privada. Por supuesto que lo tiene. Tampoco porque no pueda renunciar a un cargo público. Está en todo su derecho.
El problema es otro.
Cuando alguien acepta una responsabilidad dentro del Ejecutivo municipal, no acepta solamente un sueldo, un despacho y una agenda. Acepta una responsabilidad política y administrativa.
Y si a los cinco meses descubre que no puede sostenerla, resulta inevitable preguntarse si la decisión de asumir estuvo suficientemente pensada.
Porque, de ser exactamente como lo explica Menossi, hay una conclusión bastante incómoda: el problema no sería la política, ni Viotti, ni Bottero, ni el funcionamiento del gabinete. El problema sería que aceptó un trabajo que no podía compatibilizar con el que ya tenía.
Y eso, desde el punto de vista de la responsabilidad pública, tampoco es un detalle menor.
Todos tranquilos, nadie tuvo la culpa
Bottero se encargó de acompañar la explicación.
Dijo que están conformes con el trabajo de Menossi, que lamentan su salida y que se trata de “decisiones personales que exceden lo político”.
Menossi, por su parte, aseguró que continuará acompañando a Unidos para Cambiar Santa Fe y al intendente y descartó, por ahora, una candidatura electoral.
Es decir, nadie se pelea con nadie.
Nadie está enojado.
Nadie cuestiona a nadie.
Nadie tiene diferencias.
Y Menossi se va porque, simplemente, los seguros requieren demasiado tiempo.
Como diría cualquier observador distraído de la política rafaelina: qué suerte que no hubo ningún problema interno.
Porque cuando alguien abandona una función pública a los cinco meses y todos salen inmediatamente a explicar que “está todo bien”, probablemente lo más prudente sea no afirmar que hubo una pelea.
Pero tampoco sería muy serio fingir que las preguntas no existen.
Una salida demasiado prolija
Menossi había llegado al Ejecutivo con una misión concreta: recomponer la relación con la Federación de Entidades Vecinales, después de una etapa de fuertes tensiones.
Ahora deja el cargo y, según sus propias palabras, lo hace con cierta angustia porque se trata de una tarea que le gusta.
Incluso anunció que seguirá colaborando voluntariamente con el área y que ayudará a completar algunas gestiones pendientes.
Entre ellas aparece un convenio con el Centro Comercial, la regularización de los CUIT de las vecinales, cuestiones vinculadas con la ordenanza y el acuerdo para brindar conectividad gratuita a las sedes barriales.
Precisamente este último punto terminó siendo uno de los anuncios más importantes de la conferencia.
Wiltel ofrecerá internet sin costo a las 35 vecinales que tienen edificio propio, según explicaron Bottero y Menossi. La empresa absorberá el costo como parte de una política de responsabilidad social empresaria.
Es una gestión concreta y, seguramente, bienvenida por las entidades.
Pero tampoco alcanza para borrar la pregunta principal.
Porque mientras Menossi deja la función pública alegando que necesita tiempo para su actividad privada, el Ejecutivo deberá buscarle un reemplazante a una coordinación que, paradójicamente, fue creada y reforzada precisamente para darle mayor peso político al vínculo con las vecinales.
Y ahora, ¿qué debemos creer?
Hay algo que debe quedar claro: no existe ninguna prueba pública que permita afirmar que Menossi se fue por una pelea con Viotti.
Él dice que no fue así.
Bottero dice que no fue así.
Y corresponde informar lo que ambos sostienen.
Pero una cosa es informar la explicación oficial y otra muy distinta es dejar de hacerse preguntas.
Porque si la explicación es exactamente la que Menossi dio, entonces estamos frente a una situación bastante curiosa: un dirigente que conocía su actividad privada, sabía que el cargo iba a ser exigente, aceptó igualmente incorporarse al Ejecutivo y cinco meses después descubrió que ambas cosas no eran compatibles.
No parece precisamente el mejor cálculo de tiempos.
Y si detrás de esa decisión existen otras razones que no se quieren hacer públicas, tampoco sería extraño que la política haya elegido, una vez más, el camino elegante de las buenas formas, las sonrisas, los apretones de manos y las “cuestiones personales”.
Desde R24N no vamos a inventar una interna donde no hay elementos para demostrarla.
Pero tampoco vamos a comprar el relato completo sin hacer preguntas.
Porque en política, como en los seguros, siempre conviene leer la letra chica.
Y en este caso la letra chica dice que Menossi llegó hace cinco meses, sabía que el cargo era demandante, sabía que tenía una actividad privada y ahora se va porque esa actividad le demanda demasiado tiempo.
Puede ser.
Todo puede ser.
Pero entonces queda una última pregunta, bastante simple y bastante incómoda:
¿Le surgió mucho trabajo de golpe o simplemente se terminó el tiempo para seguir cuidando las formas?




















