



- El plenario por la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional terminó con un fuerte enfrentamiento entre Beltrán Benedit y Germán Martínez.
- Benedit defendió la visita de legisladores oficialistas a represores detenidos en Ezeiza durante 2024.
- Martínez reaccionó con dureza durante la exposición del diputado libertario y abandonó el recinto.
- La visita a los represores había provocado una crisis interna dentro del bloque de La Libertad Avanza.
- Lourdes Arrieta y Rocío Bonacci afirmaron que habían sido engañadas sobre las características del encuentro.
- El antecedente volvió a ser utilizado por Aldo Leiva durante el debate y desencadenó el nuevo enfrentamiento en Diputados.
El tratamiento de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional en la Cámara de Diputados terminó condicionado por una fuerte discusión entre legisladores, luego de que el diputado de La Libertad Avanza Beltrán Benedit defendiera la visita realizada en 2024 a represores condenados por delitos de lesa humanidad. Sus declaraciones provocaron una reacción inmediata del jefe de la bancada peronista, Germán Martínez, y llevaron a que el dirigente opositor abandonara el recinto en medio de los gritos.
El episodio se produjo durante el cierre del plenario de comisiones, cuando Benedit respondió a los cuestionamientos del diputado del Partido Justicialista Aldo Leiva, quien lo había acusado de haber organizado la visita a la unidad carcelaria de Ezeiza donde se encontraban detenidos los represores. El legislador libertario tomó la palabra y sostuvo que había llegado el momento de hablar sobre cuestiones que, según planteó, habían permanecido silenciadas durante mucho tiempo.
En su intervención, Benedit reivindicó aspectos de la actuación de las fuerzas durante la última dictadura militar y cuestionó que se utilizara la palabra “genocidio” para describir aquellos hechos. También afirmó que existió un plan de las denominadas fuerzas subversivas terroristas y mencionó a Mario Santucho, líder del ERP asesinado en 1976, al referirse a un supuesto proyecto de violencia política.
La exposición generó una reacción inmediata de Martínez. El jefe del bloque peronista se levantó de su lugar y, en medio de la tensión, expresó: “Es para cagarlo a trompadas”. Antes de retirarse de la sala, además, le recriminó a Benedit su participación en la visita a los represores. El diputado oficialista intentó que permaneciera en el recinto y le pidió que no “teatralizara” la situación, pero el titular de la bancada peronista finalmente se retiró.
El antecedente que volvió a quedar en el centro de la discusión se remonta a agosto de 2024, cuando una fotografía mostró a un grupo de legisladores de La Libertad Avanza dentro del penal federal junto a represores condenados por delitos de lesa humanidad. Entre ellos se encontraba Alfredo Astiz, quien recibió condenas por su participación en hechos vinculados con la ESMA, además de desapariciones y torturas.
La delegación estuvo integrada por Benedit, Lourdes Arrieta, Guillermo Montenegro, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra y María Fernanda Araujo. La difusión de la imagen generó una crisis dentro del bloque oficialista y provocó diferencias públicas entre sus propios integrantes.
Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, aclaró entonces que el encuentro no había sido una actividad oficial y sostuvo que no estaba al tanto de la visita. Según explicó, se trató de una iniciativa particular de un grupo minoritario de legisladores. Bonacci, por su parte, aseguró que había sido engañada por quienes organizaron la actividad, a quienes identificó como Benedit y Montenegro. También afirmó que la reunión aparentemente había contado con el aval de Menem y de la Casa Rosada.
Arrieta también manifestó haber sido engañada y sostuvo que desconocía quiénes eran los detenidos que iba a encontrar. La legisladora explicó que había nacido en 1993 y que no tenía conocimiento de los personajes de aquella época.
El tema reapareció ahora durante el tratamiento de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, después de que Leiva utilizara aquella visita para cuestionar a Benedit. El intercambio derivó en el momento de mayor tensión de la jornada y volvió a poner bajo discusión dentro del recinto las posiciones enfrentadas sobre la última dictadura militar y los represores condenados.
El texto también señala que, en mayo del año pasado, 19 represores condenados por delitos de lesa humanidad, entre ellos Carlos Suárez Mason y Alfredo Astiz, fueron trasladados al penal de Ezeiza desde una unidad penitenciaria de Campo de Mayo construida en 2007 para alojar a jerarcas de la última dictadura.





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