Cavallo elogió un análisis que advierte sobre las debilidades del plan económico de Milei

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Cavallo calificó de “excelente” el análisis crítico del programa económico de Milei y Caputo.
  • Vasconcelos advirtió sobre un posible sobreajuste que afecta al consumo, la inversión y el empleo.
  • La recuperación de las exportaciones a Brasil y el impulso agropecuario aparecen como oportunidades.
  • Las restricciones crediticias y las elevadas tasas de interés dificultan la reactivación del mercado interno.
  • Las reservas netas estimadas no alcanzan para cubrir los compromisos externos proyectados para el período.
  • El economista planteó revisar instrumentos del programa de estabilización sin abandonar el rumbo iniciado en diciembre de 2023.

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo calificó de “excelente” un análisis crítico del programa económico que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei y Luis Caputo. El trabajo, elaborado por Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, advierte sobre los costos de la política de estabilización, las dificultades para recuperar el crédito y las dudas que persisten sobre el financiamiento de los compromisos externos. Aunque plantea la necesidad de introducir modificaciones, sostiene que esos cambios no implicarían abandonar el rumbo económico iniciado en diciembre de 2023.

El diagnóstico pone el foco en el deterioro de los indicadores de consumo, inversión y empleo, en un contexto en el que aparece el riesgo de una recesión técnica, definida por dos trimestres consecutivos de caída de la actividad. Ese escenario habría debilitado la confianza social y generado nuevas oportunidades para la oposición, mientras la anticipación de un clima electoral agrega incertidumbre a las decisiones económicas y financieras.

Sin embargo, Vasconcelos también identifica señales que podrían favorecer una recuperación. Las expectativas de inflación y devaluación se mantienen en torno del 23% al 25% anual, mientras algunos indicadores de consumo, recaudación vinculada al mercado interno y crédito mostraron repuntes entre agosto y septiembre. A eso se suma la expectativa de que el sector agropecuario vuelva a impulsar la actividad durante el cuarto trimestre.

Otro factor potencialmente favorable es la posibilidad de recuperar participación en el mercado brasileño. Según el análisis, las exportaciones argentinas perdieron terreno entre 2017 y 2026, cuando la participación del país en las importaciones de Brasil pasó del 6,6% al 4,6%. Cada punto porcentual representa unos 3.000 millones de dólares en ventas potenciales. La reciente apreciación del real, asociada en el texto al resultado electoral de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta, también podría abrir una oportunidad para mejorar la competitividad de los productos argentinos.

El informe destaca, además, el creciente peso económico y político de las provincias vinculadas con la energía y la minería. La expansión de proyectos relacionados con esos recursos naturales podría otorgarles una mayor capacidad de negociación en el Congreso y en el escenario electoral. No obstante, sus gobernadores necesitarían obtener alguna reciprocidad del Gobierno nacional para sostener una posición distante de los intentos de unificación opositora.

Una de las principales críticas apunta a lo que Vasconcelos considera un sobreajuste de la economía. Mientras los sectores energético, minero y agropecuario encuentran oportunidades por su conexión con los mercados internacionales y por condiciones específicas de inversión y exportación, buena parte de las actividades orientadas al mercado interno enfrenta problemas de competitividad, dificultades para reconvertirse y restricciones prolongadas al financiamiento.

La falta de previsibilidad de las tasas de interés aparece como otro obstáculo central. Según el economista, el Ministerio de Economía no consiguió establecer un corredor de tasas estable de entre el 20% y el 25% anual ni definir una regla clara para la evolución de la política monetaria. La morosidad y la diferencia entre los costos de los depósitos y los préstamos profundizan las dificultades para acceder al crédito, con consecuencias sobre el consumo y la inversión.

Frente a ese panorama, Vasconcelos propone reducir la presión tributaria nacional, provincial y municipal mediante un pacto fiscal. También advierte sobre el efecto acumulativo de los intereses sobre intereses, que puede agravar el endeudamiento de empresas y familias y dificultar la recuperación de la demanda interna.

Las dudas más delicadas aparecen en el frente financiero. El análisis estima las reservas netas del Banco Central en 11.500 millones de dólares, frente a compromisos externos del sector público por 24.900 millones, que ascenderían a 28.000 millones al incorporar determinados vencimientos de Bopreales. Esa diferencia expone las limitaciones para afrontar obligaciones futuras sin comprometer la capacidad de intervención cambiaria.

El presupuesto de 2027 también genera interrogantes por sus supuestos de financiamiento. La posibilidad de emitir hasta 11.000 millones de dólares en Bonares y contar con un colchón financiero inicial de 3.700 millones es considerada ambiciosa frente a las condiciones actuales. En ese marco, el riesgo país se ubica en 600 puntos, mientras la acumulación de reservas y el cumplimiento del programa financiero hasta fines de 2027 aparecen como factores decisivos.

El informe también plantea interrogantes sobre una eventual asistencia del Tesoro estadounidense, similar a las intervenciones realizadas entre septiembre y octubre de 2025. Aunque el resultado electoral brasileño podría fortalecer los argumentos estratégicos para una cooperación, su concreción no estaría garantizada y dependería, entre otros factores, del escenario político de Estados Unidos.

Finalmente, Vasconcelos distingue dos etapas del ajuste: una primera concentrada en el recorte del gasto público y otra posterior, de orientación monetarista, que habría profundizado la contracción de la inversión. Según sus estimaciones, el consumo cayó un 1,6% del PBI y la inversión un 2,5%, mientras las exportaciones fueron el único componente con una contribución significativa al crecimiento.

La conclusión del economista es que el programa de estabilización necesita revisar algunos de sus instrumentos para evitar que el costo financiero, la debilidad de la demanda y las incertidumbres sobre la deuda condicionen sus resultados. El elogio de Cavallo al análisis vuelve a poner en discusión si el Gobierno puede sostener sus objetivos económicos sin introducir cambios en la política monetaria y financiera.

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