El 87% de los trabajadores argentinos considera que su sueldo no alcanza para cubrir las necesidades básicas

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El 87% de los trabajadores argentinos considera que su salario no alcanza para cubrir las necesidades básicas.
  • El 28% destina la totalidad de sus ingresos al pago de deudas apenas cobra.
  • Solo el 10% de los encuestados consigue ahorrar todos los meses y la mayoría reserva una proporción reducida de su sueldo.
  • El alquiler es el principal gasto para el 44% de los trabajadores, seguido por los alimentos, con el 27%.
  • El 74% afirmó que su situación económica personal empeoró durante los últimos meses, 16 puntos porcentuales más que en 2025.
  • Ante un eventual aumento salarial, el 46% priorizaría cancelar deudas y el 22% destinaría el dinero al ahorro.

La pérdida de capacidad de compra continúa condicionando la economía cotidiana de los trabajadores argentinos, incluso en un escenario de desaceleración de la inflación. Un relevamiento reciente reveló que el 87% considera insuficiente su salario para afrontar las necesidades básicas, una proporción que aumentó dos puntos porcentuales respecto de 2025 y que refleja las dificultades para sostener los gastos habituales y reducir el endeudamiento familiar.

El estudio, realizado entre trabajadores de distintos países, también expuso las limitaciones que enfrentan los hogares para llegar a fin de mes. El 71% de los encuestados en la Argentina declaró tener empleo, aunque la percepción sobre sus ingresos muestra que contar con una ocupación no garantiza la posibilidad de cubrir los gastos esenciales.

Uno de los indicadores más significativos es la situación financiera de quienes cobran un salario y deben destinarlo casi por completo a compromisos previamente asumidos. El 28% de los participantes afirmó que utiliza la totalidad de sus ingresos apenas los recibe para pagar deudas. Al mismo tiempo, solamente el 23% aseguró no tener obligaciones financieras pendientes.

Los resultados evidencian un escenario en el que una parte importante de los ingresos mensuales ya está comprometida antes de afrontar los gastos corrientes. La necesidad de recurrir al crédito, sumada a las dificultades para cubrir consumos básicos, reduce el margen disponible para el ahorro y la planificación familiar.

Salarios que duran cada vez menos

La duración del sueldo constituye otra señal de las restricciones económicas. Según el relevamiento, el 15% de los trabajadores afirmó que sus ingresos se agotan en menos de una semana. Para otro 9%, el dinero alcanza exactamente una semana, mientras que el 21% logra sostenerse durante dos semanas y el 18% durante tres.

Solo el 9% manifestó que su salario le permite cubrir los gastos de todo el mes. En paralelo, apenas el 10% de los consultados aseguró que consigue ahorrar todos los meses. Entre quienes pueden reservar una parte de sus ingresos, la mayoría guarda entre el 5% y el 10% del sueldo, y más del 60% de ese grupo destina a ese objetivo una décima parte o menos de sus ingresos.

La situación también se relaciona con las dificultades para recuperar el poder adquisitivo después de varios años de pérdida salarial. Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar en Jobint, señaló que una menor inflación no se traduce automáticamente en una mejora de los ingresos reales, debido al peso que mantienen gastos esenciales como la vivienda y la alimentación.

En ese contexto, sostuvo que el desafío consiste en reconstruir la capacidad de consumo y recuperar previsibilidad. La percepción de los trabajadores, explicó, depende de cuestiones concretas, como cuánto tiempo alcanza el dinero, si pueden reducir sus deudas y si tienen posibilidades de ahorrar.

El alquiler y los alimentos concentran los gastos

La vivienda aparece como el principal condicionante del presupuesto familiar. El 44% de los encuestados identificó el alquiler como su mayor gasto mensual, mientras que el 27% señaló a los alimentos. El pago de deudas ocupa el tercer lugar, con el 16% de las respuestas.

Otros rubros tienen una incidencia menor: la educación representa el principal gasto para el 5%, mientras que la salud y el transporte concentran un 3% cada uno. El 2% restante mencionó otras erogaciones.

La presión del alquiler también se observa en otros países de la región. El relevamiento registró que el 57% de los trabajadores consultados en Chile identificó la vivienda como su mayor gasto. En Perú, la proporción llegó al 38%; en Ecuador, al 36%; y en Panamá, al 32%.

Además, la mitad de los participantes argentinos afirmó que ayuda económicamente a familiares o personas cercanas. Un 25% indicó que realiza esa asistencia regularmente y otro 25% dijo hacerlo de manera ocasional, una responsabilidad que puede reducir todavía más los recursos disponibles para afrontar sus propias necesidades.

Deudas, ahorro y expectativas económicas

Las perspectivas sobre la evolución reciente de la economía personal tampoco son alentadoras. El 74% consideró que su situación empeoró durante los últimos meses, una proporción que supera en 16 puntos porcentuales la registrada en 2025. Otro 22% sostuvo que su situación permaneció sin cambios y apenas el 4% afirmó haber experimentado una mejora.

Las respuestas sobre el destino de un eventual aumento salarial refuerzan ese diagnóstico. El 46% afirmó que utilizaría la totalidad del incremento para cancelar deudas, mientras que el 22% lo destinaría al ahorro. Otro 14% priorizaría inversiones en negocios, educación u otras alternativas, y el 15% lo dedicaría a consumos como alimentación, recreación y otros gastos.

Entre quienes logran ahorrar, el 30% opta por fondos de inversión, el porcentaje más elevado de la región según el estudio. La compra de dólares o moneda extranjera y otras alternativas reúnen un 16% cada una; las acciones y los bonos, un 15%; las cuentas de ahorro bancarias, otro 15%; y los plazos fijos, el 10%.

En conjunto, los datos describen una economía doméstica atravesada por la insuficiencia salarial, el peso de los gastos esenciales y las obligaciones financieras. La recuperación de los ingresos no depende únicamente de moderar la inflación: también requiere que los salarios permitan recuperar capacidad de consumo, afrontar compromisos sin recurrir permanentemente al crédito y generar un margen de ahorro.

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