Así fue la evolución del dólar oficial en 2022, un año marcado por las metas del FMI

ECONOMÍA Por Pilar Wolffelt*
dolar-inversiones-finanzasjpg

El tipo de cambio oficial, cuyo ritmo de apreciación lo determina el Banco Central (BCRA), subió 70% en 2022, ya que arrancó el 3 de enero con un valor de $102 para la compra y $108,66 para la venta y lo terminó 30 de diciembre en $175,34/$184,2. Este año, el Banco Central (BCRA) comenzó una gradual aceleración del ritmo de depreciación, que se moderó a mediados de diciembre.

Cabe recordar que, en enero de 2022, el Gobierno, en voz del entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció que se había alcanzado un principio de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que más adelante se hizo firme y que prevé una serie de metas en materia fiscal y cambiaria. Uno de los puntos que el Gobierno dejó claro desde el principio es que no se exige una devaluación brusca del peso, pero sí se prevé una política que intentará hacerlo más competitivo, la reducción del déficit fiscal (atado a una reducción de la emisión monetaria) y el objetivo de acumulación de reservas internacionales en el Banco Central (BCRA) por u$s5.000 millones en el año.

“En el año, el dólar oficial avanzó nominalmente un 72% contra una inflación local que superaría el 95% cómodamente. Específicamente, el tipo de cambio real multilateral (es decir, un cálculo que no solo contempla la inflación local y el avance del dólar mayorista, sino también qué sucede con las monedas de nuestros principales socios comerciales y sus respectivas inflaciones) se apreció un 10% en 2022”, detalla sobre la evolución del dólar oficial el economista de Invecq, Juan Pablo Albornoz.

Así fue la evolución del dólar oficial en 2022

Y señala que, a diferencia del 2021 donde la apreciación del tipo de cambio se vio condicionada por la aceleración de la inflación, pero también por una decisión de política económica de pisar el oficial para calmar mínimamente la evolución de los precios de la economía, en 2022, el Banco Central comenzó una gradual aceleración del ritmo de depreciación. Lo llevó hasta cerca del 7%, muy cerca de los niveles de inflación de septiembre, octubre y noviembre (en torno al 6%).

“Sin embargo, esa tendencia se interrumpió a mediados de diciembre, cuando la inflación marcó varios meses consecutivos de desaceleración”, describe Albornoz. Así, el oficial termina el año corriendo en torno al 6% efectivo mensual, cuando en los primeros meses del año lo hacía en torno al 2-3%.

El economista Federico Glustein indica que “el dólar oficial termina 2022 depreciado en 25 puntos porcentuales en comparación con la inflación” y señala que eso se vio reflejado principalmente en las distintas medidas del Gobierno tendientes a microdevaluar por sectores: “El oficial se mantuvo atrasado, pero se aplicaron actualizaciones a distintos segmentos exportadores. Fue necesario tomar medidas como el dólar soja I y II, entre los cuales se adquirieron u$s11.000 millones para hacer frente a la demanda de divisas”, describe Glustein.

Según detalla el economista de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, el dólar soja 1 adelantó las exportaciones del último cuatrimestre del año a septiembre. Esto aumentó la recaudación por valuar las ventas a un tipo de cambio de $200. “La diferencia con el dólar oficial fue subsidiada por el Tesoro, pero este se registró por “debajo de la línea”, por lo que no impactó en la meta fiscal”, explica. “Lo importante fue acumular reservas para llegar a casi u$s44.000 millones y tener más espalda para afrontar las obligaciones próximas y, evitar grandes corridas”, apunta Glustein.

Cambios en el gabinete, un shock para el dólar

Grandes corridas como la que se dio con la sorpresiva salida del ministro de Economía, Martín Guzmán, quien dejó su cargo en julio, y eso hizo saltar los mercados del dólar, que se dispararon. La tensión cambiaria se mantuvo a lo largo de varios días. Incluso se recrudeció ante la llegada de Silvina Batakis como su reemplazante.

En sus 25 días de gestión, la ministra implementó el primer tipo de cambio diferenciado para el sector sojero, que fue el famoso 70/30 que aplicó el BCRA con la intención de incrementar el ingreso de dólares a las reservas, pero no fue muy exitoso.

Finalmente, la llegada de Sergio Massa fue bien recibida por los mercados, y los tipos de cambio entraron en una pax cambiaria de unas cuantas semanas. “La llegada de Massa le dio vigor a esta acumulación de divisas. Fue el único funcionario con un programa orientado a cumplir con el Fondo, que requiere acumular dólares para evitar los incumplimientos”, según Glustein.

El Plan Massa: los ejes centrales para captar dólares

Y es que Massa estableció un plan de recuperación de las reservas, en el marco del cual puso en marcha el dólar soja. Además, se acordó la ejecución de desembolsos por u$s1.200 millones por parte de organismos internacionales, que el Gobierno viene insistiendo para terminar de concretar. Y, por otro lado, se trabajó en la puesta en marcha un sistema de trazabilidad para el comercio exterior con la idea de tener mayor control y transparencia en el uso de las divisas para importaciones. Ese plan se concretó con la implementación del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) en reemplazo del SIMI.

Su política hizo que las presiones devaluatorias cedieran o se postergaran, cuanto menos y, por otro lado, las reservas internacionales cerrarán el año en US$ 44.588 millones. Dado que arrancaron 2022 en US$ 39.582 millones, se incrementaron a lo largo de 2022 en US$ 5.006 millones, según fuentes oficiales.

Los programas de incentivo a las exportaciones (PIE I y II) fueron clave en este sentido. Albornoz considera que hay un claro problema con el nivel del tipo de cambio y que esto se evidencia en que “solo se pudieron acumular sostenidamente reservas cuando se convalidó un tipo de cambio sustancialmente mayor al oficial”. Sin embargo, todo indicaría que el Gobierno planea continuar en el sendero actual en este sentido porque considera que el costo social y político de una devaluación brusca sería inaceptable, sobre todo en un 2023, que es un año electoral.

 

 

* Para www.ambito.com

Te puede interesar