Crece la tensión interna en el Gobierno tras la salida de Adorni y se endurecen los controles en la Casa Rosada

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

620623

  • La salida de Manuel Adorni profundizó el hermetismo y el control interno dentro del Gobierno nacional.
  • Funcionarios y legisladores oficialistas recibieron instrucciones para reducir su exposición pública.
  • Un nuevo episodio vinculado al viaje de un funcionario volvió a generar preocupación en la Casa Rosada.
  • También se endurecieron las restricciones para la circulación de periodistas acreditados en la sede del Gobierno.
  • Comenzaron a aparecer diferencias internas relacionadas con el armado político en la provincia de Buenos Aires.
  • El oficialismo intenta reordenar su agenda legislativa mientras enfrenta nuevos focos de tensión política.

La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete continúa generando repercusiones dentro del Gobierno nacional y abrió una etapa marcada por un mayor hermetismo en la Casa Rosada, cambios en la dinámica política del oficialismo y un endurecimiento de los controles sobre funcionarios, legisladores y periodistas acreditados. En paralelo, también comenzaron a aflorar nuevas disputas internas mientras el Ejecutivo intenta reordenar su agenda política y legislativa.

Según distintas versiones provenientes del oficialismo, la salida de Adorni impactó de manera significativa en el presidente Javier Milei y en la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quienes habrían decidido reforzar los mecanismos de control interno para evitar nuevos episodios que puedan afectar la imagen del Gobierno.

En ese contexto, la principal consigna que comenzó a transmitirse dentro del oficialismo fue reducir al mínimo la exposición pública de funcionarios y dirigentes. Legisladores nacionales de La Libertad Avanza recibieron instrucciones para evitar declaraciones a la prensa, abstenerse de impulsar proyectos propios y limitar su actividad parlamentaria al acompañamiento de las iniciativas definidas por el Poder Ejecutivo.

Las recomendaciones también alcanzaron a los viajes al exterior. La conducción política del oficialismo buscó restringir los desplazamientos de funcionarios luego del impacto político que tuvo la situación que derivó en la salida de Adorni. Sin embargo, un nuevo episodio volvió a generar preocupación en la Casa Rosada tras conocerse imágenes del viceministro de Justicia, Santiago Viola, presenciando un encuentro del Mundial de fútbol disputado en Estados Unidos.

Aunque desde el Gobierno señalaron que el funcionario se encontraba de licencia durante ese período y que el viaje habría sido realizado con recursos propios, la difusión de las fotografías provocó malestar puertas adentro. Según trascendió, la situación reavivó el temor a que se reproduzcan controversias similares a las que afectaron recientemente al oficialismo.

En paralelo, Karina Milei habría reforzado las directivas destinadas a preservar la disciplina interna y reducir cualquier situación que pudiera generar nuevos focos de conflicto político. Esa estrategia también se extendió al funcionamiento cotidiano de la Casa Rosada.

Los periodistas acreditados comenzaron a advertir mayores restricciones para circular dentro del edificio gubernamental. De acuerdo con los nuevos criterios de seguridad implementados, la permanencia en pasillos y sectores comunes quedó limitada, mientras que los cronistas deben permanecer principalmente en la sala destinada a la prensa y abandonar el edificio una vez concluidas las actividades para las cuales fueron acreditados.

Desde el oficialismo se argumentó que las modificaciones responden a razones organizativas y de seguridad. No obstante, la decisión redujo los tradicionales espacios de contacto informal entre funcionarios y periodistas, históricamente utilizados para obtener información sobre la actividad gubernamental.

Mientras tanto, también comenzaron a evidenciarse tensiones políticas dentro del propio espacio libertario. Una de ellas involucra al diputado Sebastián Pareja, referente bonaerense cercano a Karina Milei, quien, según distintas versiones, buscaría fortalecer su posicionamiento político en la provincia de Buenos Aires.

Ese movimiento coincidiría con la proyección del actual jefe de Gabinete, Diego Santilli, como una de las principales figuras del oficialismo para competir por la gobernación bonaerense. Las diferencias internas todavía no se tradujeron en definiciones públicas, aunque distintos sectores reconocen que el armado electoral comenzará a ocupar un lugar cada vez más relevante en los próximos meses.

Al mismo tiempo, la actividad legislativa mantiene un ritmo reducido. Si bien el Poder Ejecutivo presentó distintas iniciativas, entre ellas la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y otros proyectos vinculados con la organización del Estado, gran parte de esas propuestas aún no inició su tratamiento parlamentario.

En el Senado continúa siendo limitada la actividad de las comisiones y las sesiones, mientras que en la Cámara de Diputados los legisladores oficialistas recibieron la instrucción de concentrarse exclusivamente en las prioridades fijadas por el Ejecutivo, evitando impulsar iniciativas propias.

A este escenario se suma otra disputa que comenzó a desarrollarse dentro del Congreso y que involucra a la conducción de la Asociación del Personal Legislativo (APL). La proximidad de las elecciones sindicales abrió una puja por el control del gremio que también incorpora a referentes vinculados al oficialismo y agrega un nuevo foco de tensión política.

Con este panorama, la Casa Rosada atraviesa una etapa de fuerte reordenamiento interno, caracterizada por un mayor control sobre la comunicación, una estrategia de bajo perfil para funcionarios y dirigentes y la búsqueda de evitar nuevos episodios que puedan profundizar las dificultades políticas del Gobierno en un contexto de definiciones legislativas y preparación del calendario electoral.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto
PERIODISMO INDEPENDIENTE