


Alineación geopolítica clave: la Argentina logra el arancel más bajo en la nueva ofensiva comercial de Washington
POLÍTICA David FRENKEL
La sintonía diplomática entre los mandatarios Javier Milei y Donald Trump ha derivado en un beneficio concreto para el frente comercial argentino. En el marco de una reestructuración de la política exterior impulsada por la Casa Blanca, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) dispuso que las exportaciones argentinas enfrenten un arancel del 10%, la tasa más baja fijada por la administración republicana. Esta resolución contrasta con la tarifa del 12,5% que aplicará la potencia norteamericana a los bienes provenientes de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza.
El factor determinante para obtener este tratamiento preferencial reside en la reciente adecuación legislativa argentina que prohíbe importar bienes fabricados con trabajo forzoso. Para implementar este nuevo régimen de tarifas globales, Washington recurrió a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, sancionando a aquellas naciones con estándares deficientes en materia laboral y comercial. La alineación normativa de Buenos Aires le permitió esquivar los recargos más severos, aunque con la excepción del acero y el aluminio, sectores estratégicos cuyas exportaciones mantendrán un arancel del 50%.
El impacto positivo en el intercambio bilateral se ve reforzado por el acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco suscrito entre ambas naciones. Mediante este entendimiento, Estados Unidos eximirá de tributos a 1.675 productos argentinos, una medida con potencial para activar ventas externas por más de 1.000 millones de dólares. Como contrapartida, la Argentina eliminará los aranceles de importación para 221 posiciones que abarcan maquinarias, equipos médicos y productos químicos, además de fijar reducciones y cuotas para bienes industriales y agropecuarios estadounidenses.
A este esquema se suma la ratificación del beneficio otorgado al sector ganadero nacional. Durante el corriente año, la Argentina mantendrá una cuota de exportación de carne vacuna de 100.000 toneladas, sumando 80.000 toneladas adicionales al cupo histórico de 20.000. Esta concesión otorgada por Trump inyectará cerca de 800 millones de dólares extra a la economía local. De este modo, la alianza estratégica entre ambas administraciones consolida una ventaja competitiva clave para los productos argentinos en el mercado estadounidense, resguardando las colocaciones nacionales en medio de la creciente rivalidad comercial entre la Casa Blanca y China.






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