Bancos y billeteras fortalecen una alianza para combatir el fraude en los pagos digitales

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Bancos y billeteras comparten información para fortalecer la prevención del fraude digital.
  • La Central de Prevención de Fraude reúne actualmente a 117 entidades del sistema financiero.
  • La plataforma utiliza inteligencia artificial para detectar operaciones sospechosas en tiempo real.
  • Durante 2025 se registraron más de 348.000 reportes vinculados con posibles fraudes.
  • El crecimiento de los pagos digitales impulsó una mayor cooperación entre entidades competidoras.
  • El objetivo común es proteger a los usuarios y reforzar la confianza en los medios de pago electrónicos.

Aunque mantienen una fuerte competencia por captar clientes y ampliar su participación en el sistema financiero, bancos y billeteras virtuales encontraron un punto de coincidencia: la lucha contra el fraude. En un contexto marcado por el crecimiento sostenido de los pagos digitales, ambos sectores consolidaron una estrategia de cooperación que busca reforzar la seguridad de las transacciones y proteger a los usuarios mediante el intercambio de información y el uso de inteligencia artificial.

La iniciativa se desarrolla a través de la Central de Prevención de Fraude (CPF), una infraestructura del Sistema Nacional de Pagos administrada por COELSA que funciona desde 2022. Su principal objetivo es centralizar la información sobre operaciones sospechosas para que las entidades financieras puedan compartir datos, detectar patrones comunes y responder con mayor rapidez frente a posibles maniobras delictivas.

La plataforma reúne actualmente a 117 entidades receptoras y opera de manera permanente durante las 24 horas del día. Cada banco, billetera virtual o proveedor de servicios de pago puede registrar y consultar operaciones potencialmente fraudulentas, lo que permite construir una base de datos unificada que fortalece la capacidad de prevención de todo el sistema financiero.

El crecimiento de esta herramienta se produce en paralelo con la expansión de los medios de pago digitales. Durante 2025 se registraron más de 322 millones de cuentas bancarias y no bancarias en el país, lo que representó un incremento interanual superior al 22%. De ese total, más de 181 millones correspondieron a cuentas con CBU y alrededor de 140 millones a cuentas con CVU.

La evolución también se reflejó en el volumen de operaciones. A lo largo del año se procesaron más de 18.700 millones de transacciones, mientras que las transferencias inmediatas superaron los 5.960 millones de operaciones. A su vez, los pagos mediante transferencia utilizando códigos QR registraron uno de los mayores crecimientos, al duplicarse respecto del año anterior y superar los 714 millones de operaciones.

Este incremento de la actividad también amplió las posibilidades de acción para los ciberdelincuentes. Cuanto mayor es el número de transacciones, mayor es la superficie expuesta a intentos de fraude, razón por la cual las entidades decidieron compartir información que tradicionalmente constituía un activo estratégico reservado para cada institución.

La Central de Prevención de Fraude incorporó herramientas de inteligencia artificial y modelos analíticos capaces de procesar grandes volúmenes de información en tiempo real. Gracias a esos sistemas es posible identificar comportamientos inusuales, detectar tendencias, generar alertas automáticas y anticipar riesgos antes de que las maniobras se concreten.

Durante 2025, la plataforma acumuló más de 348.000 registros vinculados con operaciones sospechosas y recibió más de 20.700 reportes de fraude confirmados provenientes de 69 entidades. Además, el funcionamiento de este esquema impulsó que 68 bancos y empresas fintech realizaran mejoras en sus sistemas internos de seguridad durante el último año.

Especialistas del sector destacan que el verdadero valor del sistema no reside únicamente en la utilización de inteligencia artificial, sino en la posibilidad de integrar información proveniente de actores que compiten diariamente entre sí. El fraude, sostienen, constituye un riesgo sistémico que atraviesa por igual a bancos, billeteras digitales y demás proveedores de servicios financieros.

Desde COELSA remarcan que la plataforma no reemplaza los mecanismos de control de cada entidad. Por el contrario, actúa como una capa adicional de protección que complementa las herramientas propias de cada institución mediante el intercambio de inteligencia colectiva.

Los expertos consideran que esta cooperación también fortalece la confianza de los usuarios en los medios de pago digitales. A medida que las personas perciben mayores niveles de seguridad en las transferencias y pagos electrónicos, aumenta la adopción de estas herramientas y se consolida el proceso de digitalización financiera.

En ese escenario, la colaboración entre competidores aparece como uno de los principales pilares para sostener el crecimiento del ecosistema. Aunque bancos y billeteras continúan disputando clientes, cuentas sueldo y nuevos segmentos del mercado, coinciden en que la protección frente al fraude requiere una respuesta conjunta, ya que las organizaciones criminales no distinguen entre CBU, CVU o la entidad donde se encuentra depositado el dinero de los usuarios.

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