Las empresas ya miran las elecciones de 2027

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Las elecciones de 2027 comienzan a influir en las proyecciones económicas y empresariales
  • El crecimiento previsto para 2027 se ubica entre 2% y 3% según las estimaciones presentadas
  • La inflación todavía estaría por encima del nivel considerado como referencia para una economía estabilizada
  • El escenario electoral podría generar movimientos en el mercado cambiario y mantener elevado el costo financiero
  • El riesgo soberano continúa condicionando el acceso de las empresas argentinas al financiamiento
  • Las inversiones deberán definirse en un contexto de recuperación económica desigual y estabilización todavía incompleta

El calendario electoral de 2027 comenzó a incorporarse en las decisiones y proyecciones que empresarios, economistas y representantes del sistema financiero analizan de cara a los próximos meses. En el 62° Coloquio de IDEA, que se desarrolla en Mar del Plata, las exposiciones estuvieron atravesadas por las perspectivas sobre inflación, crecimiento, dólar, financiamiento e inversiones, con un escenario en el que la estabilización de la economía todavía aparece como un proceso en desarrollo.

Uno de los principales interrogantes estuvo relacionado con la evolución de la actividad económica. Fabián Kon, CEO de Grupo Galicia, director de IDEA y presidente del Coloquio, estimó que la economía finalizará 2026 con un crecimiento de entre 1,5% y 2%, por debajo de la expectativa inicial del mercado, que había proyectado una expansión del 3%.

Para 2027, Kon ubicó el crecimiento entre 2% y 3%. Las estimaciones reflejan una recuperación de la actividad, aunque también plantean que las empresas llegarán al año electoral mientras todavía continúa el proceso destinado a consolidar la estabilización económica.

La inflación ocupa otro lugar central en las previsiones empresariales. Matías Surt, socio-director de Invecq y profesor de Macroeconomía, presentó un análisis elaborado junto con directivos de IDEA a partir de experiencias de estabilización en Chile, Israel, México, Perú, Uruguay y Brasil.

El estudio tomó como referencia una inflación anual inferior al 10% para considerar que una economía alcanzó un nivel de estabilización. Los tiempos registrados en esos países fueron diferentes: Chile demoró 20 años y medio, México e Israel 13 años, Uruguay ocho años y medio, Perú seis años y medio y Brasil inicialmente tres años, aunque luego volvió a registrar una aceleración inflacionaria.

En ese marco, Surt ubicó a la Argentina dentro de un proceso que todavía no concluyó. Según señaló, la inflación descendió desde niveles cercanos al 300% anual hasta alrededor del 33,5%, aunque la velocidad de la reducción se desaceleró durante el último año. El economista consideró que esa menor velocidad no implica necesariamente una falla del programa y planteó que las expectativas iniciales sobre la rapidez de la desinflación pudieron haber sido demasiado elevadas.

Si se cumplen las previsiones oficiales mencionadas en el Presupuesto, con una inflación del 10% en 2028 y una reducción posterior de ese nivel en 2029, la estabilización demandaría entre cinco años y medio y seis años. Por ese motivo, las elecciones de 2027 llegarían antes de que se alcance el parámetro utilizado en el estudio para considerar finalizado el proceso.

El dólar también comenzó a incorporar el componente electoral, aunque entre los participantes del Coloquio no apareció una proyección común sobre su valor durante 2027. Fuentes de una entidad bancaria contemplaron la posibilidad de movimientos cambiarios asociados al proceso electoral y señalaron que podrían mantenerse tasas elevadas y una expansión limitada del crédito.

El financiamiento privado constituye otro de los desafíos. Pablo Goldberg, representante de BlackRock, sostuvo que la volatilidad continúa siendo un factor determinante para los inversores internacionales. También señaló que el historial de defaults y crisis de la Argentina afecta la evaluación crediticia del país y se refleja en el riesgo soberano.

Según su exposición, mientras los países con grado de inversión suelen registrar spreads inferiores a 200 puntos básicos, la Argentina se encontraba alrededor de los 600 puntos al momento de su presentación. Esa diferencia también repercute sobre las empresas, que enfrentan un mayor costo para acceder al financiamiento.

A este escenario se suma una recuperación desigual. Algunas actividades se encuentran por encima de los niveles productivos de 2023, mientras otras todavía permanecen por debajo. Surt señaló además un aumento del desempleo y de la informalidad, junto con tasas reales elevadas para préstamos personales y tarjetas.

Con estas condiciones, las empresas deberán definir inversiones, contrataciones y ampliaciones de capacidad mientras las principales variables económicas continúan ajustándose. El año electoral, de esta manera, comienza a formar parte de las decisiones empresariales antes de que finalice el proceso de estabilización.

Desde París, Javier Milei también vinculó el escenario electoral con su programa de gobierno al plantear que un eventual segundo mandato permitiría acelerar las reformas a partir del 11 de diciembre de 2027.

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