Karina Milei sale a escena y el Gobierno convierte el traslado de Devoto en una señal política

OPINIÓN Ricardo ZIMERMAN

Rueda de prensa entre rejas y Vaticano

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Por RICARDO ZIMERMAN

x: @RicGusZim1

La decisión de Karina Milei de ponerse al frente de una conferencia de prensa para anunciar el avance del traslado de presos desde la cárcel de Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz dejó una imagen que trasciende el movimiento de internos. La secretaria general de la Presidencia eligió un escenario cargado de significado para ensayar una exposición pública inédita durante la gestión libertaria, en una señal de que su presencia política podría empezar a ocupar un lugar más visible en la estrategia del oficialismo.

El acto tuvo una particularidad que no pasó inadvertida: Karina habló, pero no respondió preguntas. Acompañada por la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; y la titular de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, Pilar Ramírez, la funcionaria encabezó la presentación y concentró la atención sobre una medida que el Gobierno pretende exhibir como un logro concreto de gestión. La puesta en escena permitió combinar un anuncio institucional con una señal política, aunque mantuvo acotada la posibilidad de profundizar sobre las decisiones y los interrogantes que rodean al operativo.

La aparición se produce, además, en un momento en el que desde su entorno anticipan una participación más activa de Karina Milei en la comunicación oficial. Su intervención en Devoto se suma a otras actividades vinculadas con la organización de una eventual visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para el período comprendido entre el 8 y el 11 de noviembre, todavía pendiente de confirmación. En ambos asuntos aparece una funcionaria que busca ganar presencia pública sin abandonar el papel central que desempeña en la estructura presidencial.

El anuncio tuvo como eje el traslado de 1.400 internos, una cifra equivalente al 90% de la población carcelaria que cumplía condena en Devoto. Para el oficialismo, el operativo representa la materialización de una promesa que atravesó distintas administraciones y que durante años permaneció sin concretarse. Karina Milei apeló también a una referencia personal: recordó que vivió en el barrio y que conoce las dificultades que la cárcel generaba para sus habitantes. Con ese argumento, el Gobierno buscó presentar la mudanza no solamente como una reorganización del sistema penitenciario, sino como una oportunidad para recuperar un espacio urbano y modificar la relación entre el establecimiento y su entorno.

La cuestión tiene una dimensión concreta que explica buena parte del peso político del anuncio. El nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII se levanta sobre un predio de 80 hectáreas en Marcos Paz, dispone de cuatro unidades de máxima seguridad y puede alojar a 2.232 internos. El proyecto había sido acordado entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires en 2018, con la expectativa de que estuviera operativo en 2020. Sin embargo, las obras quedaron demoradas y recién en diciembre de 2024 comenzó la etapa destinada a completar su construcción, adjudicada a CRIBA SA por casi 97.000 millones de pesos.

Ese recorrido le permite al Gobierno construir un argumento político alrededor de la diferencia entre anunciar y ejecutar. Diego Santilli insistió precisamente en esa idea al definir el traslado como un cambio histórico y atribuir su concreción a la decisión y la convicción del presidente Javier Milei. La reivindicación no fue casual: en una administración que busca sostener su identidad sobre la promesa de modificar estructuras que considera paralizadas, cada obra terminada o cada operación que llega a una instancia decisiva se convierte en una oportunidad para reforzar su relato de gestión.

Pero el resultado operativo no elimina todos los interrogantes. Monteoliva informó que 74 internos permanecerán en Devoto a la espera de definiciones sobre la eventual visita del Papa. La ministra evitó confirmar el viaje y sostuvo que el Gobierno está preparado para recibir al Pontífice cuando el Vaticano lo determine. La referencia religiosa introdujo un elemento adicional en una jornada que, de otro modo, habría quedado circunscripta a cuestiones penitenciarias y urbanas. La posible visita papal continúa siendo una expectativa y no un hecho confirmado, por lo que el Gobierno debe administrar esa incertidumbre sin convertirla anticipadamente en una agenda cerrada.

También queda por delante la transformación del predio que ocupa la cárcel de Devoto, una perspectiva que explica el interés de los vecinos y el valor político que la administración nacional atribuye al traslado. La promesa de recuperar ese espacio puede convertirse en una nueva etapa del proyecto, pero su alcance dependerá de las decisiones que se adopten y de la forma en que se materialicen. El cierre de la primera fase del operativo constituye un avance verificable; la reconversión del lugar representa todavía una tarea pendiente.

La presencia de Karina Milei aporta otra lectura. Su exposición, breve y sin intercambio con los periodistas, puede interpretarse como parte de una estrategia para ampliar su participación en la comunicación gubernamental y asociar su figura con resultados que el oficialismo considera relevantes. No supone necesariamente un cambio en la distribución interna del poder, pero sí una modificación en la manera de mostrarlo. La secretaria general, habitualmente identificada con la coordinación política y la construcción partidaria, apareció esta vez como vocera de una decisión ejecutiva.

En paralelo, Santilli aprovechó la actividad para defender el vínculo del Presidente con las provincias, en medio de las conversaciones por la agenda legislativa y los acuerdos electorales de 2027. Su afirmación de que Milei es el mandatario más federal y devolvió facultades a los distritos buscó proyectar el mensaje más allá de Devoto. Así, un traslado penitenciario terminó integrado a una narrativa más amplia sobre capacidad de gestión, decisión política y construcción de poder.

La jornada dejó, en definitiva, dos movimientos simultáneos: un operativo que permitió avanzar con una mudanza largamente postergada y una aparición que puso a Karina Milei en el centro de la comunicación oficial. El Gobierno encontró en el anuncio una oportunidad para mostrar resultados y reforzar su identidad política. La prueba siguiente será convertir ese logro inicial en una transformación sostenida, mientras la secretaria general define hasta dónde quiere llevar su nueva exposición pública.

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