Orgullo argentino en Harvard: un joven de 20 años conquistó el máximo premio con un invento que puede cambiar la vida de las personas ciegas

SALUD Y NUTRICIÓN08 de noviembre de 2026Agencia de Noticias del InteriorAgencia de Noticias del Interior

Un argentino desarrolló junto a un equipo internacional un dispositivo que utiliza inteligencia artificial y sensores para ayudar a las personas no videntes a desplazarse con mayor autonomía. La creación obtuvo tres reconocimientos en una de las competencias tecnológicas más importantes del mundo. El prototipo fue construido con apenas 70 dólares.

RESUMEN EN CINCO PUNTOS CLAVE

  • Un argentino en lo más alto: Martín Ezequiel Pulitano, de 20 años, oriundo de Moreno, obtuvo el máximo reconocimiento de HackHarvard 2026.

  • Un invento con impacto social: desarrolló junto a tres estudiantes estadounidenses un dispositivo llamado FEEL, pensado para mejorar la movilidad de las personas ciegas.

  • Tecnología innovadora: combina inteligencia artificial, sensores y pequeños mecanismos táctiles que transmiten información sobre los obstáculos.

  • Tres distinciones internacionales: el proyecto consiguió el primer premio general, el reconocimiento Hardware for Good y otra distinción otorgada por una empresa patrocinadora.

  • Un futuro prometedor: el equipo busca perfeccionar el prototipo y avanzar hacia su fabricación para que pueda llegar a quienes lo necesitan.

FEEL: el invento que sorprendió a Harvard y puso al talento argentino en el centro de la escena

El talento argentino volvió a destacarse internacionalmente. Esta vez, el escenario fue nada menos que la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, donde un joven de apenas 20 años consiguió un reconocimiento extraordinario gracias a una innovación tecnológica destinada a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad visual.

El protagonista es Martín Ezequiel Pulitano, estudiante de tercer año de Ingeniería Informática de la Universidad del CEMA (UCEMA), oriundo de Moreno, provincia de Buenos Aires.

Junto a otros tres estudiantes estadounidenses, Pulitano desarrolló FEEL, un dispositivo que busca facilitar los desplazamientos de las personas no videntes mediante una combinación de inteligencia artificial, sensores y estímulos táctiles.

El proyecto obtuvo el máximo premio general de HackHarvard 2026, una competencia internacional que reunió a más de 500 estudiantes de distintas universidades y diez países.

Pero no fue el único reconocimiento: también consiguió el primer puesto en la categoría Hardware for Good, dedicada a desarrollos tecnológicos con impacto positivo en la sociedad, y una tercera distinción.

Cómo funciona el dispositivo que puede transformar la movilidad de las personas ciegas

La innovación de FEEL está en su capacidad para detectar obstáculos y transmitir esa información directamente a través del tacto.

El prototipo incorpora sensores que pueden identificar objetos a una distancia de hasta cinco metros, con un campo de detección de 180 grados. Sus creadores pretenden ampliar esa capacidad a 360 grados en futuras versiones.

¿De qué manera recibe la información el usuario?

El dispositivo utiliza pequeños mecanismos, denominados pines, que ejercen presión sobre diferentes sectores de la palma de la mano. De esa manera, la persona puede reconocer dónde se encuentran los obstáculos y anticiparse a posibles golpes mientras camina.

La propuesta aprovecha una capacidad fundamental de las personas ciegas: el desarrollo del sentido del tacto como herramienta para interpretar el entorno.

Pero FEEL va más allá de los sensores.

También incorpora inteligencia artificial y reconocimiento de imágenes, además de una aplicación que permite configurar preferencias, registrar lugares habituales y recibir información para facilitar los desplazamientos.

La intención es que la tecnología pueda anticipar situaciones potencialmente peligrosas, reconocer elementos del entorno y convertirse en una herramienta de asistencia cotidiana.

Un invento construido con apenas 70 dólares

Uno de los aspectos más sorprendentes de esta historia es el costo de desarrollo.

El equipo consiguió construir el primer prototipo con una inversión aproximada de 70 dólares, utilizando componentes electrónicos, placas, procesadores y otros elementos que pudieron conseguir durante la competencia.

Los jóvenes tuvieron apenas 36 horas para desarrollar la propuesta, resolver los inconvenientes técnicos, ensamblar el dispositivo y presentarlo ante el jurado.

Fue una verdadera carrera contra el reloj.

Pulitano contó que atravesaron dificultades durante el proceso, que algunos componentes dejaron de funcionar y que tuvieron que comenzar nuevamente algunas partes del desarrollo.

Sin embargo, lograron terminar el proyecto y demostrar su funcionamiento.

El argentino tuvo un papel central en la construcción del hardware, el desarrollo de la aplicación y la presentación ante los evaluadores.

De quedar en lista de espera a conquistar Harvard

La historia de Pulitano también tiene un componente de perseverancia.

Inicialmente, el joven no había conseguido un lugar asegurado en HackHarvard debido a la enorme cantidad de postulantes. Había quedado en lista de espera y sus posibilidades de participar parecían reducidas.

Finalmente, recibió la confirmación, viajó a Boston y se encontró con estudiantes de distintas universidades y países.

Lo que comenzó como una oportunidad para participar en una competencia terminó convirtiéndose en uno de los momentos más importantes de su vida.

Después de conocer el resultado, compartió su emoción en las redes sociales y expresó que todavía estaba en shock por haber conseguido semejante reconocimiento.

La repercusión también llegó desde Argentina. Personas con discapacidad visual comenzaron a contactarlo para conocer FEEL y ofrecerse para probarlo cuando el dispositivo pueda avanzar hacia una etapa de desarrollo más avanzada.

El desafío ahora es llevarlo a la vida cotidiana

Más allá de los premios, el verdadero desafío comienza ahora.

FEEL todavía es un prototipo y necesita nuevas pruebas, mejoras técnicas y un proceso de desarrollo antes de convertirse en un producto disponible para el público.

El objetivo de sus creadores es perfeccionar el sistema, ampliar sus capacidades y encontrar la manera de producirlo para que pueda llegar a las personas que lo necesitan.

La historia deja una enseñanza que trasciende el ámbito universitario: la innovación tecnológica adquiere su verdadero valor cuando consigue resolver problemas concretos de la sociedad.

Un joven argentino, acompañado por tres compañeros de otros países, llegó a Harvard con una idea, construyó un dispositivo en apenas 36 horas y terminó llevándose el máximo reconocimiento.

No se trata solamente de un premio académico ni de una competencia de tecnología. Se trata de una iniciativa que puede abrir nuevas posibilidades de autonomía, independencia y seguridad para millones de personas.

Y también de una demostración de que el talento argentino, cuando encuentra oportunidades y se anima a competir en el mundo, puede estar a la altura de los mejores.

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