El Gobierno apuesta al ingreso de dólares mientras crecen las expectativas por un récord exportador en 2026

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • José Luis Daza afirmó que el interés de los inversores por la Argentina continúa creciendo.
  • El riesgo país cayó a 438 puntos y alcanzó su nivel más bajo en varios años.
  • El Gobierno espera nuevas mejoras en la calificación crediticia internacional.
  • La estrategia económica busca impulsar la actividad mediante una mayor utilización de dólares.
  • Las exportaciones podrían superar los 101.000 millones de dólares en 2026.
  • La cosecha agrícola proyectada alcanzaría un récord superior a 155 millones de toneladas.

La administración de Javier Milei redobla sus expectativas sobre el frente externo como principal motor de la economía para los próximos meses. Mientras el viceministro de Economía, José Luis Daza, sostiene que los inversores internacionales muestran un creciente interés por la Argentina, el equipo económico apuesta a una combinación de mayor ingreso de capitales, recuperación de las exportaciones y utilización más intensiva de los dólares disponibles en el sistema financiero para impulsar la actividad.

Durante una reciente participación en un programa de streaming, Daza aseguró que la percepción de los mercados sobre la Argentina atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años. El funcionario destacó la evolución del riesgo país, que cerró la semana pasada en 438 puntos básicos, el nivel más bajo registrado en aproximadamente ocho años, y afirmó que la tendencia descendente podría continuar en el corto plazo.

Dentro del Palacio de Hacienda existe expectativa por nuevas mejoras en la evaluación internacional del país. Tras las recientes decisiones de las calificadoras Fitch y Standard & Poor’s de elevar la nota crediticia argentina, el Gobierno aguarda que Moody’s adopte una medida similar en las próximas semanas. Una eventual mejora en la calificación sería interpretada como una señal adicional de confianza por parte de los mercados financieros internacionales.

La estrategia oficial busca que ese clima favorable se traduzca en una mayor dinámica económica. Sin embargo, el desafío sigue siendo transformar la mejora de los indicadores financieros en un crecimiento más visible de la actividad productiva y el consumo.

En este contexto, el equipo económico enfrenta una restricción central: la fuerte disciplina monetaria impulsada por el presidente Javier Milei. La política de control estricto sobre la cantidad de pesos en circulación ha contribuido a consolidar el proceso de desaceleración inflacionaria, aunque también limita la disponibilidad de crédito y recursos para dinamizar distintos sectores de la economía.

Ante ese escenario, la atención oficial se concentra cada vez más en los dólares. Por un lado, el Gobierno busca incentivar la utilización de los ahorros que permanecen fuera del sistema financiero mediante modificaciones vinculadas al régimen de regularización fiscal. Por otro, procura canalizar hacia la actividad productiva los dólares ya depositados en entidades bancarias.

En esa dirección se inscribe una reciente flexibilización normativa impulsada por el Banco Central. La medida permite que los bancos otorguen préstamos en dólares a empresas que no necesariamente sean exportadoras, condición que hasta ahora resultaba indispensable para acceder a ese tipo de financiamiento. La única exigencia será que las compañías cuenten con garantías suficientes para asegurar el repago de los créditos.

La decisión forma parte de una estrategia orientada a ampliar las fuentes de financiamiento en una economía donde la liquidez en pesos continúa siendo limitada. Para el Gobierno, la utilización de divisas disponibles en el sistema podría transformarse en una herramienta clave para estimular inversiones y actividad.

Al mismo tiempo, las perspectivas del sector externo alimentan el optimismo oficial. Diversas proyecciones económicas anticipan que 2026 podría convertirse en un año histórico para las exportaciones argentinas. Las estimaciones indican que las ventas al exterior alcanzarían los 101.100 millones de dólares, una cifra récord que implicaría un incremento cercano a los 14.000 millones respecto de 2025.

Ese crecimiento permitiría alcanzar un superávit comercial superior a los 21.000 millones de dólares, fortaleciendo la posición externa del país y aportando una importante fuente de divisas para la economía.

Entre los sectores que lideran esta expansión sobresale el complejo energético. Las exportaciones vinculadas al petróleo y al gas podrían superar los 18.300 millones de dólares, consolidando uno de los cambios estructurales más relevantes de los últimos años. También se destacan la minería, especialmente vinculada al litio, y el sector agropecuario, que continúa siendo el principal generador de divisas del país.

Las perspectivas para el agro también son particularmente favorables. Las proyecciones oficiales anticipan una cosecha récord de más de 155 millones de toneladas en los principales cultivos, impulsada fundamentalmente por una producción histórica de maíz y una fuerte recuperación del trigo.

Con exportaciones en niveles inéditos, un saldo comercial robusto y una mayor disponibilidad de dólares, el Gobierno apuesta a que el frente externo se convierta en el principal sostén del crecimiento económico durante la segunda mitad del año. El desafío será que esa mejora financiera y comercial logre trasladarse con mayor intensidad al conjunto de la actividad productiva.

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