


El ébola avanza sin control en el Congo y crece el temor a una expansión regional
INTERNACIONALES
Agencia 24 NoticiasLa República Democrática del Congo enfrenta una de las crisis sanitarias más graves de los últimos años. El brote de ébola que afecta principalmente a la provincia de Ituri continúa expandiéndose mientras el sistema de salud lucha con escasez de recursos, falta de personal y dificultades para llegar a las zonas más afectadas.
En pequeñas comunidades de las afueras de Bunia, la capital provincial, trabajadores sanitarios denuncian que deben atender a pacientes con síntomas compatibles con el virus sin contar con el equipamiento básico de protección. En muchos centros de salud solo disponen de guantes, lo que aumenta el riesgo de contagio entre médicos y enfermeros.
Las autoridades congoleñas declararon oficialmente el brote el pasado 15 de mayo, aunque organismos internacionales consideran que la enfermedad ya circulaba desde varias semanas antes. Dos días después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó la situación como una emergencia de salud pública.
Hasta el 11 de julio, el país había confirmado 1.830 casos de ébola y 648 fallecimientos. Más del 90% de los contagios se concentran en Ituri, aunque recientemente el Gobierno reconoció que el virus ya alcanzó otras dos provincias, lo que incrementó la preocupación por una posible propagación hacia países vecinos, especialmente Sudán del Sur.
Especialistas advierten que las cifras oficiales podrían reflejar solo una parte del problema. El investigador Peter Piot, uno de los científicos que participó en el descubrimiento del virus del Ébola en 1976, sostiene que numerosos casos permanecen sin detectar, ya que una gran cantidad de personas enferma y fallece sin ingresar al sistema sanitario. Según explicó, el ritmo de expansión del actual brote supera al observado en anteriores epidemias registradas en territorio congoleño.
Uno de los mayores obstáculos es la ausencia de una vacuna específica para la variante Bundibugyo, responsable del actual brote. Por ese motivo, las estrategias de control dependen casi exclusivamente de la detección temprana de casos, el rastreo de contactos y el aislamiento de los pacientes, tareas que resultan extremadamente difíciles en una región atravesada por conflictos armados y con una infraestructura muy limitada.
Ituri combina extensas áreas selváticas, caminos en mal estado y la presencia de numerosos grupos armados, factores que dificultan tanto el trabajo de los equipos sanitarios como el acceso de la población a los servicios médicos. A ello se suma el desplazamiento constante de miles de personas que huyen de la violencia o buscan trabajo en explotaciones mineras, complicando aún más el seguimiento epidemiológico.
Organizaciones humanitarias advierten que incluso en Bunia, donde existen hospitales y mejores vías de comunicación, la respuesta sanitaria resulta insuficiente. En localidades más alejadas, la situación es todavía más crítica debido a la falta de suministros y personal especializado.
La escasez de equipos de protección también convierte a hospitales y clínicas en posibles focos de transmisión. Decenas de trabajadores de la salud contrajeron la enfermedad durante las últimas semanas y al menos 25 murieron, según datos difundidos por la OMS. Además, muchos profesionales denuncian retrasos en el pago de salarios, situación que derivó en protestas y medidas de fuerza en distintos centros sanitarios.
Si bien la comunidad internacional comprometió más de 1.200 millones de dólares para financiar la respuesta sanitaria, solo una pequeña parte de esos recursos fue efectivamente desembolsada, lo que limita la capacidad operativa sobre el terreno.
Mientras tanto, la preocupación también crece fuera de Ituri. A fines de junio se confirmó un caso en la provincia de Tshopo, luego de que una mujer fallecida por ébola fuera trasladada para recibir un entierro tradicional, un tipo de ceremonia que incrementa considerablemente el riesgo de transmisión.
Los expertos también observan con inquietud la posibilidad de que el virus cruce la frontera hacia Sudán del Sur, cuyo sistema sanitario atraviesa una situación aún más precaria. Modelos epidemiológicos recientes estiman una elevada probabilidad de que se registren casos en ese país durante los próximos meses si no se logra contener rápidamente el brote.
En medio de este escenario, trabajadores sanitarios y organizaciones humanitarias coinciden en que el tiempo juega en contra y que una respuesta más rápida y coordinada será determinante para evitar que la emergencia alcance una dimensión aún mayor.








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