Sudamericana de Lácteos acordó su reactivación y volverá a producir tras meses de parálisis

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Sudamericana de Lácteos reanudará su actividad tras el acuerdo alcanzado entre el nuevo propietario y Atilra.
  • El entendimiento preserva los 82 puestos de trabajo y descarta la posibilidad de despidos.
  • La empresa retomará la producción de queso barra luego del reacondicionamiento de la planta.
  • El acuerdo también establece un esquema para regularizar parte de la deuda salarial acumulada durante la paralización.
  • La primera etapa de la reactivación combinará ventas al mercado interno con exportaciones a países limítrofes.
  • La recuperación de la planta permitirá volver a recibir leche antes del período de mayor producción de la región.

La crisis que mantenía paralizada a Sudamericana de Lácteos desde comienzos de este año encontró una salida con la firma de un acuerdo entre el empresario rosarino Pablo González, quien adquirirá la compañía, y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra). El entendimiento destrabó el traspaso accionario, preservó los puestos de trabajo y permitirá que la planta ubicada en la localidad santafesina de Díaz retome la producción en los próximos días.

El acuerdo pone fin a semanas de intensas negociaciones que, en distintos momentos, estuvieron cerca de fracasar. Con el conflicto superado, la empresa iniciará las tareas de reacondicionamiento de sus instalaciones para reanudar, en aproximadamente diez días, la elaboración de queso barra, producto con el que comenzará la nueva etapa productiva.

La planta, una de las principales fuentes de empleo de una comunidad de poco más de 2.000 habitantes, emplea a 82 trabajadores entre operarios y personal administrativo. Su paralización había generado una fuerte preocupación tanto por el impacto económico local como por la situación de las familias que dependían de la continuidad de la actividad.

La crisis comenzó a profundizarse a mediados de 2025, cuando la empresa pasó a ser controlada por la firma cordobesa Lácteos Servio. Desde entonces, la situación financiera fue deteriorándose de manera progresiva. Primero aparecieron demoras en el pago de salarios, luego los haberes comenzaron a abonarse en cuotas y, finalmente, el esquema derivó en pagos semanales que tampoco lograron sostenerse. Incluso el aguinaldo fue cancelado de manera fraccionada.

El punto de mayor tensión llegó en enero de este año, cuando la empresa dejó de pagar los sueldos y suspendió completamente la recepción de leche, provocando la paralización total de la planta. Durante los meses siguientes se acumularon más de cuatro meses de salarios impagos, además de deudas con productores tamberos y proveedores vinculados al funcionamiento industrial.

La situación de Sudamericana de Lácteos se produjo en un contexto complejo para el sector lácteo santafesino, que enfrenta dificultades económicas desde hace varios años. En ese escenario, otras empresas de relevancia también atraviesan procesos críticos, reflejando las dificultades que afectan a buena parte de la industria alimentaria provincial.

La llegada de Pablo González abrió una alternativa para evitar el cierre definitivo de la planta. El empresario, con trayectoria en actividades vinculadas a la industria alimenticia y al procesamiento de oleaginosas, evaluó las condiciones de la fábrica y acordó hacerse cargo de la compañía junto con sus pasivos. Sin embargo, la operación quedó condicionada por la negociación con Atilra respecto de las condiciones laborales que acompañarían la reactivación.

Uno de los principales puntos de discusión fue la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, herramienta que permite establecer suspensiones temporarias con el pago de prestaciones no remunerativas durante procesos de reorganización empresarial. El sindicato manifestó reparos respecto de esa alternativa y reclamó garantías para el cobro de las deudas salariales, así como para regularizar los compromisos pendientes con la obra social y otros aportes gremiales.

En el transcurso de las conversaciones también se analizó una propuesta que contemplaba desvinculaciones temporarias con compromiso de reincorporación futura, posibilidad que finalmente fue descartada durante la negociación definitiva.

El acuerdo alcanzado establece que los 82 trabajadores conservarán sus empleos. Como parte del esquema transitorio, cumplirán una jornada equivalente al 75% de la carga horaria habitual y percibirán un salario equivalente al mismo porcentaje mientras la empresa recupera su nivel de actividad.

Asimismo, las partes acordaron un mecanismo para ordenar la deuda acumulada durante los meses de inactividad. Los primeros meses del año serán considerados dentro del régimen de suspensión parcial previsto por la legislación laboral, mientras que la empresa asumió el compromiso de cancelar el 75% de los salarios adeudados correspondientes al período comprendido entre marzo y junio.

Una vez completados los trámites administrativos del cambio accionario, comenzará formalmente la etapa de recuperación productiva. El plan prevé concentrar inicialmente toda la producción en queso barra, destinando alrededor del 30% al mercado interno y el 70% restante a la exportación hacia países limítrofes.

La reactivación llega además en un momento considerado estratégico para la actividad lechera, ya que permitirá que la planta vuelva a recibir materia prima antes del período de mayor producción de leche en la región. Con ello, se espera recuperar la relación comercial con los tamberos locales y restablecer gradualmente la actividad de una empresa con fuerte presencia histórica en el centro de la provincia de Santa Fe.

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