Lo amenazó la barra de Independiente, respaldó la teoría de los colombianos y sufrió un calvario en Bolivia

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Matías Pisano construyó una extensa carrera en el fútbol internacional, con pasos por Argentina, Brasil, México, Colombia, Grecia y Bolivia. A sus 34 años, el futbolista continúa en actividad en Deportivo Pasto, de Colombia, y en una entrevista repasó algunos de los episodios más difíciles de su trayectoria: la presión de la barra brava de Independiente, su mirada sobre el fútbol colombiano y la pesadilla que vivió en un club boliviano vinculado a Evo Morales.

Formado en Chacarita, Pisano llegó a Independiente a mediados de 2013, cuando el Rojo atravesaba uno de los momentos más complicados de su historia: el descenso a la Primera B Nacional. Allí permaneció hasta fines de 2015 y fue parte del plantel que consiguió el regreso a Primera División.

En diálogo con Dupla Técnica, el mediocampista contó que su llegada al club de Avellaneda tuvo la influencia de Ricardo Bochini, quien lo recomendó a partir de su relación con el entrenador de Chacarita, el Tano Pasini.

“Bochini era íntimo del Tano Pasini, que era mi técnico en Chacarita. Los dos quisieron que llegara al club. Bochini fue uno de los principales para meter mi nombre ahí”, recordó.

Sin embargo, su desembarco no fue sencillo. Según relató, el entonces entrenador Miguel Brindisi le aclaró desde el primer día que no había solicitado su contratación. Pese a eso, Pisano logró ganarse un lugar y terminó siendo importante durante el ciclo de Omar De Felippe, con quien disputó los partidos que llevaron al equipo al ascenso.

La presión que sufrió en Independiente durante su paso por la B Nacional

Pisano recordó que jugar en Independiente durante su paso por la segunda categoría del fútbol argentino fue una experiencia mucho más difícil de lo que imaginaba.

“Pasé a un Independiente descendido, que estaba en la B. Pensé que era el paraíso, pero era un infierno, la verdad”, reconoció.

El futbolista explicó que la exigencia de los hinchas era constante y que el equipo no tenía margen para equivocarse. Cada resultado generaba una reacción inmediata, incluso cuando el campeonato recién comenzaba.

En ese sentido, recordó el debut ante Brown de Adrogué, por la primera fecha de la temporada 2013/14, cuando el plantel sufrió agresiones durante el traslado al estadio.

“Desde el hotel hasta el estadio nos tiraron botellazos, huevazos, piedrazos. Los hinchas de Independiente, a nosotros, que la mayoría no habíamos descendido, éramos nuevos”, relató. El Rojo perdió aquel encuentro por 2-1 y la presión aumentó desde el comienzo de la temporada.

“La gente pensaba que Independiente en la B iba a ganar 4 o 5 a 0 todos los partidos. La B es de las ligas más complicadas del mundo”, sostuvo.

El apriete de la barra antes de la final por el ascenso

Uno de los momentos más delicados que vivió en Independiente ocurrió antes del desempate contra Huracán, partido que definió el tercer ascenso a Primera División en 2014.

Pisano contó que integrantes de la barra brava se presentaron para exigirle al plantel que ganara el encuentro decisivo.

“El día anterior al desempate con Huracán vinieron los barras a apretarnos como diciendo: ‘Muchachos, tienen que ganar este partido porque si no…’. La típica charla de ida y vuelta del jugador con el barra. Era matar o morir, literal”, recordó.

El mediocampista también explicó que sus experiencias anteriores en Chacarita lo habían preparado para afrontar situaciones de ese tipo.

“Yo pasé muchas cosas malas de chico en Chacarita con el tema barra y presión. Entonces, hoy, si viene alguien a apretarnos, como que me resbala. Obviamente, lo escucho, pero no me hace nada malo porque otros por ahí se achican”, aseguró.

Finalmente, Independiente consiguió el objetivo y regresó a Primera División tras vencer a Huracán en el desempate.

La teoría de los colombianos que Pisano respaldó

Durante la entrevista, el futbolista también se refirió a una teoría habitual en el fútbol argentino: que los jugadores colombianos viven la competencia con menos presión que los argentinos.

Después de pasar por América de Cali, Cúcuta Deportivo y Deportivo Pasto, Pisano compartió su experiencia y respaldó esa percepción.

“El jugador colombiano juega sin contexto. Estoy hace casi cuatro años y 100% es así. Les da lo mismo en algunas cosas. Yo siempre juego a ganar, no me gusta perder a nada y acá a veces, según el contexto y el momento, como que les da lo mismo”, afirmó.

Además, comparó la reacción de los futbolistas de ambos países frente a una derrota y señaló que, desde su perspectiva, la exigencia en Argentina es mayor.

“Al argentino le duele más. Perdés un partido y no querés salir de tu casa. Acá es más fluido eso. Acá la cultura es así”, explicó.

No obstante, también destacó el lado positivo de esa manera de vivir el fútbol, al considerar que permite afrontar la competencia con menos estrés y una mayor tranquilidad.

El calvario de Matías Pisano en Bolivia con un club vinculado a Evo Morales

Otro de los episodios más duros de su carrera ocurrió a comienzos de 2023, cuando llegó a Palmaflor, equipo boliviano que, según relató, estaba vinculado a Evo Morales y trasladó su localía desde Cochabamba hacia la región del trópico.

Pisano no dudó al hacer un balance de aquella experiencia: “Gran cagada en mi carrera ir a Palmaflor”.

El jugador describió el cambio de entorno como una situación inesperada, con condiciones de vida muy diferentes a las que conocía.

“Un club que lo compró Evo Morales, que estaba en Cochabamba, en plena ciudad. Se lo llevó al trópico, al medio de la selva, literalmente. No estoy jodiendo. Salía de mi casa y veía las palmeras, los monos colgando, los loros, lo que te imagines. La araña más chiquita era gigante”, contó.

A las dificultades de adaptación se sumaron los problemas económicos de la institución. Palmaflor había apostado por competir en la Copa Sudamericana, pero la eliminación afectó sus finanzas y, según Pisano, la situación interna comenzó a deteriorarse.

“Una locura. Justo competíamos en Copa Sudamericana; el club apostó a ese partido, pero quedamos afuera y no le entró dinero. Después de eso vino todo para atrás. Empezaron a desaparecer los pocos dirigentes que había y el club dejó de pagar”, relató.

El argentino aseguró que disputó seis meses en el equipo y que no cobró la totalidad de su salario. Ante los incumplimientos, decidió iniciar los trámites para rescindir su contrato.

“Al tercer mes mandé carta documento de rescisión de contrato por falta de pago. Eso que yo, dentro de todo, ganaba un poquito mejor. Había chicos que ganaban dos pesos y no tenían para comer”, concluyó.

Así, Pisano repasó una carrera marcada por experiencias en distintos países, desde el ascenso con Independiente hasta los problemas económicos que sufrió en Bolivia, pasando por su presente en el fútbol colombiano.

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