

La desigualdad volvió a crecer y el reparto de los ingresos mostró un retroceso en el inicio de 2026
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- La desigualdad del ingreso aumentó durante el primer trimestre de 2026.
- El Coeficiente de Gini alcanzó su nivel más alto desde comienzos de 2024.
- Los hogares de mayores ingresos concentraron un tercio del total de los recursos.
- La brecha salarial entre varones y mujeres volvió a ampliarse y alcanzó un récord de la serie.
- Los trabajadores informales continuaron percibiendo poco más de la mitad del ingreso de los asalariados registrados.
- Los datos muestran que el crecimiento nominal de los ingresos no logró reducir las diferencias entre los distintos sectores sociales.
La distribución del ingreso en la Argentina volvió a mostrar señales de deterioro durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con los últimos datos oficiales elaborados sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El relevamiento reflejó un incremento de la desigualdad respecto del mismo período del año anterior y marcó el nivel más elevado desde comienzos de 2024, cuando la economía atravesaba el impacto de la fuerte devaluación registrada a fines de 2023.
El principal indicador que mide la concentración de los ingresos, el Coeficiente de Gini, alcanzó los 0,442 puntos entre enero y marzo de este año, por encima de los 0,435 registrados durante igual período de 2025. Aunque el índice permanece por debajo del máximo reciente de 0,467 observado en el primer trimestre de 2024, la evolución confirma un cambio de tendencia luego de varios meses de relativa estabilidad.
El Coeficiente de Gini constituye uno de los instrumentos más utilizados para evaluar la desigualdad económica. Su escala va de 0 a 1: cuanto más cercano a cero, más equitativa resulta la distribución del ingreso; mientras que valores más próximos a uno reflejan una mayor concentración de la riqueza en un sector reducido de la población.
El informe también expuso la persistencia de una amplia distancia entre los hogares de mayores y menores ingresos. Durante el primer trimestre, la mediana de ingresos del décimo decil fue quince veces superior a la registrada por el primer decil, una diferencia similar a la observada un año antes, aunque superior a la de los trimestres previos. El propio relevamiento aclaró que parte de esa variación responde al impacto estadístico que genera el pago del aguinaldo en determinados períodos del año.
Los hogares ubicados en el decil más alto concentraron el 33,5% del ingreso total y registraron un ingreso promedio de $2.435.937. En el extremo opuesto, el decil de menores recursos reunió apenas el 1,8% del ingreso total, con un promedio de $130.550. Si se comparan los ingresos promedio de ambos extremos de la escala, la diferencia alcanzó las diecinueve veces.
En términos generales, el ingreso promedio per cápita de la población urbana ascendió a $728.008, mientras que la mediana se ubicó en $500.000. La masa total de ingresos correspondientes a los más de 30 millones de personas relevadas alcanzó los $21,9 billones, lo que representó un incremento nominal del 35,6% respecto del mismo trimestre del año pasado.
Sin embargo, detrás del crecimiento nominal continuaron observándose marcadas diferencias entre los distintos segmentos sociales. Los cuatro deciles de menores ingresos obtuvieron un promedio de $264.131 por persona, mientras que los dos deciles superiores registraron un ingreso medio de $1.823.599, casi siete veces más elevado. El segmento intermedio, integrado por los deciles quinto al octavo, percibió un promedio de $644.818.
El estudio indicó además que el 61,9% de la población relevada obtuvo algún tipo de ingreso durante el período analizado. Entre quienes percibieron ingresos, el promedio individual alcanzó los $1.153.457.
La desigualdad también quedó reflejada en la brecha de género. Los varones registraron un ingreso promedio individual de $1.352.247, mientras que las mujeres percibieron, en promedio, $959.030. En el caso específico de la ocupación principal, la diferencia salarial llegó al 29,1%, el valor más alto desde que comenzó la serie estadística en 2022, superando incluso el 27,8% registrado un año atrás.
Otro de los aspectos destacados del informe fue la diferencia entre trabajadores formales e informales. Entre los asalariados con aportes jubilatorios, el ingreso promedio alcanzó los $1.375.143, mientras que quienes se desempeñaban sin descuento previsional percibieron, en promedio, $731.150. Aunque los ingresos de este último grupo crecieron a mayor ritmo en términos interanuales, la distancia entre ambos sectores continúa siendo significativa, ya que los trabajadores informales perciben poco más de la mitad de lo que reciben quienes cuentan con empleo registrado.
Los datos oficiales reflejan que, pese al incremento nominal de los ingresos registrado durante el último año, las diferencias entre los distintos sectores de la población permanecen marcadas y la distribución del ingreso volvió a mostrar un deterioro. El comportamiento de estos indicadores será uno de los principales parámetros para evaluar la evolución de las condiciones sociales durante el resto de 2026.







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