


Caputo bajó el tono con la industria tras el cruce con la UIA y defendió el modelo económico del Gobierno
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- El ministro Luis Caputo aclaró que sus críticas estuvieron dirigidas al modelo económico anterior y no a los industriales.
- El Gobierno defiende el crecimiento del agro, la energía y la minería como fuentes fundamentales de generación de divisas.
- La UIA sostuvo que defender la industria es compatible con la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal.
- Los industriales reclaman mejores condiciones impositivas, laborales, financieras y de infraestructura para competir.
- El sector rechazó la idea de recuperar privilegios y pidió reglas similares a las de sus competidores internacionales.
- Caputo anticipó cambios en infraestructura y vinculó una futura baja de impuestos con mayor crecimiento y formalización económica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, intentó descomprimir la tensión con el sector industrial luego de la fuerte reacción de la Unión Industrial Argentina (UIA) a sus recientes declaraciones. El funcionario aclaró que sus cuestionamientos no estaban dirigidos contra los empresarios industriales, sino contra quienes, según su interpretación, reivindican el esquema económico aplicado durante los gobiernos kirchneristas.
Caputo buscó precisar el alcance de sus palabras a través de una publicación en redes sociales. “Jamás dije tarados a los industriales, sino a los que defienden el modelo anterior”, sostuvo, al insistir en que su crítica apuntaba a un sistema que, desde su perspectiva, derivó en mayores niveles de déficit, inflación y pobreza.
El episodio se originó durante una exposición del ministro ante representantes del mercado financiero, donde cuestionó el argumento de que el crecimiento de actividades como la energía, el agro y la minería se produce en detrimento de la industria. Caputo rechazó esa interpretación y sostuvo que el desempeño industrial durante los años anteriores a la llegada del actual Gobierno estuvo lejos de constituir un período de expansión sostenida y competitiva.
Según el titular del Palacio de Hacienda, la industria atravesó durante ese período un esquema de protección y subsidios que terminó trasladando costos al conjunto de la sociedad. En particular, cuestionó los subsidios a las tarifas y sostuvo que ese modelo generaba precios internos muy alejados de los valores internacionales. A su entender, la normalización de esos precios constituye uno de los cambios centrales de la actual política económica.
La discusión también alcanzó al papel de los sectores exportadores. Caputo defendió el crecimiento de la producción energética, minera y agropecuaria al considerar que esas actividades generan las divisas necesarias para sostener el funcionamiento general de la economía. En esa línea, sostuvo que los dólares provenientes de las exportaciones permiten financiar importaciones, facilitar el giro de dividendos y ampliar el acceso de los ciudadanos al mercado cambiario.
La UIA, sin embargo, planteó una mirada diferente. Su presidente, Martín Rappallini, evitó profundizar la confrontación personal y remarcó que defender a la industria no implica cuestionar la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal ni la reducción de la inflación.
El planteo de los industriales apunta, principalmente, a las condiciones en las que las empresas deben competir. La entidad reclama modificaciones en materia impositiva, laboral, infraestructura, financiamiento y competencia externa, además de advertir sobre el impacto del bajo consumo y la pérdida de actividad en distintos sectores.
Rappallini sostuvo que el sector no pretende recuperar privilegios ni reclama una devaluación, sino condiciones similares a las que enfrentan sus competidores internacionales. También puso el foco sobre la elevada presión tributaria que soportan las empresas argentinas y destacó el aporte de la industria a la economía y a las cuentas públicas.
En este contexto, Caputo anticipó que el Gobierno prevé una transformación significativa de la infraestructura durante los próximos dos años. Al mismo tiempo, condicionó nuevas reducciones impositivas al crecimiento económico y a una mayor formalización de la actividad.
El contrapunto deja planteada una discusión de fondo sobre el modelo productivo. Mientras el Gobierno apuesta a sectores capaces de generar dólares y busca reducir costos y distorsiones acumuladas, la industria reclama que la apertura y la normalización económica estén acompañadas por condiciones que permitan sostener inversiones, empleo y competitividad. El desafío será determinar si ambas estrategias pueden converger sin que el proceso de transformación termine profundizando las dificultades que atraviesan buena parte de las empresas industriales.








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